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HOLA a todos,mi nombre es jonatan y que Dios les bendiga grandemente es una cran bendision aber encontrado esta pagina cristiana,y megustaria conpartil con ustedes este mensage que Dios esta dando a conoser en este tiempo final se llama "Dios ordena entrar al Arca" bueno fue un plaser estar dando a conoser este mensaje y que Dios les abra el entendimiento a todos ustedes, grasias.


Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Cali, Colombia

Dios ordena entrar al Arca

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes; es para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios.
Saludos a cada uno de ustedes aquí en Santiago de Cali, y también a los que están a través de internet en otras naciones, y también a usted, doctor Roberto Dos Santos del Brasil, y al profesor también Eney Lima del Brasil. Que Dios les bendiga grandemente.
Para esta ocasión leemos en el Génesis, capítulo 7, versos 1 al 10, donde dice:
Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.
De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.
También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.
Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.
E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.
Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.
Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.
De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.
Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,
y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
Nuestro tema lo tomamos del verso 1 de este capítulo 7, donde Dios dijo a Noé:
Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca.
Nuestro tema es: DIOS ORDENA ENTRAR AL ARCA.
En el tiempo de Noé la humanidad había llegado a una situación muy difícil en la cual Dios dijo que raería de la Tierra al ser humano. Dijo Dios aquí en el capítulo 6 del Génesis, verso 3:
Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
Luego en el mismo capítulo nos dice, en este mismo capítulo 6, verso 5 en adelante nos dice:
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.
Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.
Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.
Y ahora, la orden de entrar al arca, era para Noé, porque Noé había hallado gracia delante de Dios. Noé fue hallado hombre justo, porque Noé efectuaba el sacrificio de expiación por sus pecados, por él y su familia.
Y ahora, este tiempo de Noé, era el tiempo final para aquella generación antediluviana, y ellos no lo sabían. Noé fue el décimo de esa descendencia de Adán.
Y ahora, el décimo hombre llamado Noé, del cual fue hablado en su nacimiento, para ponerle el nombre Noé, fue llamado Noé por lo siguiente: dice en el capítulo 5, verso 28 en adelante, dice:
Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo;
y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.
Y ahora, Lamec (padre de Noé) esperaba que este niño que nació, aliviara a Lamec y su descendencia y la raza humana, los aliviara de las obras, del trabajo de sus manos; y Noé por consiguiente, era una señal grande para aquella generación.
Y ahora, Noé, hombre de Dios, Profeta de Dios, hombre con las dos conciencias juntas, Profeta dispensacional de Dios, para abrir una nueva dispensación: la Dispensación del Gobierno Humano, se encontraba al final de la Dispensación de la Conciencia, y por consiguiente él tenía que proclamar el fin de aquella dispensación, y proclamar el juicio que vendría sobre la humanidad, bajo aquella dispensación que estaba llegando a su final. Y Noé estuvo predicando por cien años, y construyendo el arca en la cual entraría él y su familia y se salvaría.
Y ahora, el caso de Noé es muy importante para ser estudiado, analizado bien por la humanidad que vive en la actualidad, por cuanto la humanidad ha llegado a un tiempo paralelo a los días de Noé, de los cuales habló nuestro amado Señor Jesucristo, en San Mateo y San Lucas, cuando nos dice en San Mateo de la siguiente manera... y vamos a leer, porque estos días de Noé allá, son tipo y figura de estos días en los cuales nosotros estamos viviendo.
Dice en San Mateo, capítulo 24, versos 37 en adelante:
Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
Y ahora, la humanidad estará viviendo como en los días de Noé, el tiempo en que la Venida del Hijo del Hombre será cumplida conforme a las palabras del Profeta Jesucristo:
Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Y ahora, la Venida del Hijo del Hombre será en un tiempo como los días de Noé; por lo tanto, la Venida del Hijo del Hombre estará marcando el fin de la humanidad, el fin de la Dispensación de la Gracia y por consiguiente el fin de la humanidad que no habrá entrado al Arca; y el Arca es Cristo.
Por eso es tan importante estudiar los días de Noé. En los días de Noé el pueblo tuvo muchos años, desde que Dios determinó destruir la raza humana, dio de ahí en adelante ciento veinte años, y Noé estuvo construyendo el arca por cien años, y luego al final Dios le habló nuevamente a Noé, y le dijo: Dentro de siete días destruiré la humanidad. O sea: Enviaré el diluvio. Por lo tanto, entra al arca. Vean aquí cómo fue dicho a Noé. Dice:
Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.
E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.
Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.
Y ahora, Dios le dice a Noé que dentro de siete días vendrá el diluvio, ya han transcurrido unos cien años de Noé estar construyendo el arca, y ya todo está listo; pero ahora el juicio divino vendrá sobre la Tierra en aquellos días.
Y ahora, ¿por qué no había venido el diluvio antes de ese tiempo? Porque Noé no había terminado el arca, por eso Dios tuvo paciencia en los días de Noé, tuvo paciencia con Noé y su familia, tuvo paciencia para salvación de Noé y su familia, de todos los que entrarían al arca, en donde se salvarían. Se salvarían del juicio divino que vendría sobre la Tierra.
Y ahora, por cuanto luego todo eso se convierte en tipo y figura de cosas que sucederían más adelante, encontramos que Dios a través de Sus santos Profetas ha estado hablando acerca del fin de la humanidad, ha estado hablando acerca del juicio divino que caerá sobre la raza humana, hablando acerca de un juicio divino que será por fuego, como dice el Profeta Malaquías en el capítulo 4, versos 1 en adelante, donde dice:
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.
Y ahora, aquí tenemos la sentencia divina, no de un diluvio de agua, sino de un diluvio de fuego, en donde la humanidad va a tener graves problemas, porque será un día ardiente como un horno, en donde:
...todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.
Eso será bajo fuego atómico y volcánico y todo fuego que se encenderá en ese tiempo, durante el tiempo de la gran tribulación, una tercera guerra mundial atómica, azotará la raza humana, y se va a desatar ese fuego y ese día ardiente como un horno sobre la humanidad.
Pero antes de eso, la orden ha sido entrar al Arca de salvación, que es Cristo, recibir a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, para entrar así al Pacto Divino, y asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.
Jesucristo es la Puerta para entrar al Reino de Dios y estar seguros, Jesucristo, por lo tanto, también es el Arca de salvación. Por lo tanto, la orden es entrar al Arca de salvación, a Cristo, recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador, para así, que el juicio divino no esté sobre nosotros, sino la bendición de Dios.
El Señor Jesucristo nos habla en Su Palabra, en San Juan, capítulo 1 y también el capítulo 3. Veamos lo que nos dice en San Juan, capítulo 3, verso 36:
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Así como estuvo la ira de Dios sobre el mundo antediluviano, está la ira de Dios sobre toda persona que no ha creído en Cristo. Toda persona que rehúsa creer en Cristo está bajo la ira de Dios.
Por lo tanto, es necesario que toda persona comprenda que estamos viviendo en el tiempo final, y que es necesario entrar al Arca de salvación, que es Cristo, para obtener la salvación y Vida eterna y así asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.
Jesucristo y Su muerte en la Cruz del Calvario es el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, para ser perdonados y ser limpios de todo pecado con la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador, para obtener la paz y felicidad y para estar por consiguiente reconciliados con Dios, para poder vivir por toda la eternidad.
Ahora, pasando a los días de Noé, nos dice el mismo Jesucristo en San Lucas, capítulo 17, versos 24 en adelante:
Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.
Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.
Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.
Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.
Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;
mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.
Y ahora, estamos viviendo nosotros en días paralelos a los de Noé y a los de Lot; por lo tanto, estamos viviendo en el tiempo en que el juicio divino va a ser derramado sobre la raza humana de un momento a otro, pero aquellos que fueron apercibidos y entraron al arca en los días de Noé, fueron librados del juicio divino; y en los días de Lot aquellos que salieron de la Ciudad de Sodoma, fueron librados del juicio divino, del juicio de fuego y azufre que cayó del Cielo y destruyó a Sodoma y a Gomorra.
Y para este tiempo final los que escaparán de los juicios divinos estarán dentro del Arca, que es Cristo, el cual es el Arca de salvación.
Vean, aquí en San Lucas, capítulo 18, verso 8, pregunta Cristo (Cristo pregunta):
Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
¿Hallará fe en la Tierra el Hijo del Hombre cuando venga? Fe para creer en la Venida del Hijo del Hombre.
Y ahora, aquí en San Lucas, capítulo 21, versos 34 al 36, dice:
Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
Para estar en pie delante del Hijo del Hombre, tenemos que estar dentro del Nuevo Pacto, del Pacto que Cristo ha establecido, y estar cubiertos con la Sangre del Nuevo Pacto, con la Sangre del Pacto Eterno, que es la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador derramada en la Cruz del Calvario; para lo cual todos necesitamos recibir a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, y obtener el perdón de nuestros pecados, pidiéndole perdón a Cristo por nuestros pecados, y siendo bautizados en agua en Su Nombre, y recibiendo Su Espíritu Santo y así obteniendo el nuevo nacimiento, y así entrando al Reino de Dios y por consiguiente entrando al Arca de salvación, que es Jesucristo nuestro Salvador.
Y así es como estamos en pie delante del Hijo del Hombre para este tiempo final, para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; por lo tanto, ya yo lo he recibido como mi único y suficiente Salvador, y por consiguiente ya yo he entrado al Arca de salvación, que es Cristo. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.
Por lo tanto, seremos librados del juicio divino que vendrá sobre la raza humana durante el tiempo de la gran tribulación.
Cristo resucitará a todos los muertos creyentes en Él cuando haya entrado al Arca del salvación, a Cristo, hasta el último escogido de Dios, hasta el último escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; y luego se cerrará la Puerta, la Puerta de salvación. Y ya de ahí en adelante, la humanidad estará como aquellos días de Noé, en donde ya la puerta estaba cerrada y nadie más podía entrar al arca de salvación.
Cuando Cristo complete Su Iglesia, la Puerta se cerrará, y entonces Cristo ya no estará en el Trono de Intercesión en el Cielo, sino que estará como Juez de toda la Tierra, como León de la Tribu de Judá, vean, aquí lo muestra en la parábola de las diez vírgenes, muestra que algún día la Puerta de salvación va a ser cerrada. Dice San Mateo, capítulo 25, verso 10 al 13, hablando de las vírgenes insensatas que no tenían aceite, dice que fueron a comprar aceite, y dice:
Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo (o sea, eso es la Segunda Venida de Cristo); vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
Se cerró la Puerta de salvación, se cerró la Puerta de la Casa de Dios, y la Puerta es Cristo. Cristo dijo: Yo Soy la Puerta, el que por mí entrare, será salvo. San Juan, capítulo 10, verso 9. Y también nos dice el mismo Cristo en San Mateo, capítulo 7, versos 13 al 14:
Entrad por la puerta estrecha.
Aquí la orden de Cristo es de entrar por la Puerta estrecha, así como le fue ordenado a Noé entrar al arca, ahora la orden de Cristo es entrar por la Puerta estrecha, entrar al Reino de Dios:
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Y esa Puerta angosta es Cristo, por lo tanto, estamos llamados a entrar por la Puerta angosta, por Cristo, recibiéndolo como nuestro único y suficiente Salvador. Esa Puerta va a ser cerrada, y luego ninguna persona podrá entrar al Reino de Dios, entrar al Camino que lleva a la Vida eterna. Dice:
Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
No espere que la Puerta del Reino de los Cielos se cierre con usted fuera de ella, con usted al lado de afuera; sino que cuando se cierre esa Puerta ya usted esté dentro del Reino de Dios, y por consiguiente ya usted esté en Cristo, como un creyente firme en Jesucristo nuestro Salvador.
Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!
Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
Y ahora, todos debemos estar dentro del Arca de salvación que es Cristo, para cuando se cumpla plenamente la Venida del Hijo del Hombre, todos estemos dentro, y por consiguiente escapemos de los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana.
En Isaías también nos dice en el capítulo 20 de la siguiente manera, y vamos a leer este pasaje. Isaías, capítulo 26, versos 20 al 21, dice:
Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación.
Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.
Y aquí tenemos también la orden de entrar para evitar el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana, y este pasaje tiene que ver también con nuestra transformación y rapto, en donde entraremos a una nueva dimensión, y nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y estaremos con Él en el Cielo, en la Casa de nuestro Padre Celestial por tres años y medio, mientras pasa la ira de Dios, el juicio divino que estará siendo derramado sobre la raza humana durante el tiempo de la gran tribulación.
Nos dice también Cristo en San Lucas, capítulo 13, versos 23 en adelante:
Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:
Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.
Tenemos que entrar por la Puerta, que es Cristo, al Reino de Cristo, y por consiguiente entrar a la Iglesia de nuestro amado Señor Jesucristo por medio de Su Espíritu Santo, para encontrarnos dentro de la Casa de Dios, siendo alimentados por el Siervo fiel y prudente de San Mateo, capítulo 24, versos 42 al 47.
Por lo tanto, Dios ordena entrar al Arca, al Arca de salvación, que es Cristo, así como el arca que construyó Noé, era el arca de salvación de aquel tiempo.
Y ahora, el Arca de salvación es nuestro amado Señor Jesucristo, el cual fue tipificado en el arca que construyó *Noé.
Y ahora, han transcurrido ya dos mil años de Cristo hacia acá, y han transcurrido esas diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo.
Y ahora, cuando llegamos a la etapa de la Edad de la Piedra Angular, así como se recorrieron siete edades durante estos dos mil años en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la etapa del Lugar Santo de ese Templo Espiritual de Jesucristo, que es Su Iglesia, porque la Iglesia de Jesucristo es un Templo Espiritual que está siendo construido por nuestro amado Señor Jesucristo. Así como Noé estuvo construyendo el arca, Cristo está construyendo Su Iglesia.
Y ahora, hemos llegado al tiempo de la Edad de la Piedra Angular, hemos llegado al tiempo más importante de todos; y en este tiempo de la Edad de la Piedra Angular se recorren siete etapas, siete días espirituales, en los cuales grandes bendiciones de Dios han estado siendo derramadas sobre los creyentes en Cristo.
Pero luego de la séptima etapa, en y de la Edad de la Piedra Angular, luego vendrá el juicio divino de la gran tribulación; por lo tanto, tenemos que estar dentro de Cristo, el Arca del Pacto, el Arca de salvación tipificado en el arca que construyó Noé.
Por lo tanto, es necesario que toda persona que quiere evitar el juicio divino de la gran tribulación, entre al Arca de salvación, que es Jesucristo nuestro Salvador, y por consiguiente entre a la Iglesia del Señor Jesucristo como un hijo o una hija de Dios nacido de nuevo.
Yo escuché la Voz de Dios, y recibí a Cristo como mi único y suficiente Salvador, y por consiguiente fui bautizado en agua en Su Nombre, y Él me bautizó con Espíritu Santo y Fuego y produjo en mí el nuevo nacimiento, y entré al Arca de salvación que es Cristo, y obtuve Vida eterna, y he sido colocado en Cristo para la preservación de mi alma. En Cristo es que el ser humano preserva su alma para vivir eternamente.
Por lo tanto, si alguna persona todavía no ha entrado al Arca de Salvación, que es Cristo, lo puede hacer en estos momentos y yo estaré orando por usted.
¿Cuántos ya han entrado al Arca de Salvación, que es Cristo? Cada uno de ustedes también; por lo tanto, ustedes están seguros en Cristo el Arca de Salvación, y aunque venga el diluvio de fuego, el juicio divino, el fuego ardiente como un horno, no sufrirá usted ese juicio divino; usted va a ser transformado antes que venga el juicio divino sobre la raza humana, y va a ser llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y yo también.
Si hay alguna persona que no ha entrado al Arca de Salvación, a Cristo, para asegurar su futuro eterno, puede hacerlo en estos momentos y yo estaré orando por usted. Cristo dijo:
Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Tan simple como eso.
Así como los que no creyeron en el tiempo de Noé fueron condenados y destruidos con el diluvio, pero los que creyeron se salvaron entrando al arca.
Y ahora, para este tiempo final los que creen en Cristo como su único y suficiente Salvador, entran al Arca de Salvación, que es Cristo, y aseguran así su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno; y no vendrán a condenación, han pasado de muerte a vida, y están seguros en el Arca de Salvación, que es Cristo, para vivir con Cristo en Su Reino por toda la eternidad.
Pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo en estos momentos, para entrar al Arca de Salvación, que es Cristo nuestro Salvador, pueden continuar viniendo los que han escuchado acá en su alma el llamado de Cristo, la orden de Cristo de entrar al Arca, para que así aseguren su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.
Pueden continuar viniendo. Dios tiene mucho pueblo aquí en la Ciudad de Santiago de Cali, y los está llamando para que entren al Arca de Salvación, que es Jesucristo nuestro Salvador.
Toda persona desea la bendición de Dios, toda persona desea Vida eterna. Por lo tanto, pueden venir a los Pies de Cristo para entrar al Arca de Salvación, que es Jesucristo nuestro Salvador.
Dios tiene mucho pueblo aquí en Santiago de Cali, República de Colombia, y los está llamando en estos momentos, para que entren al Arca de Salvación, que es Jesucristo nuestro Salvador.
También los que están en otras naciones a través de internet o del satélite, pueden venir a los Pies de Cristo, para entrar al Arca de salvación, que es Jesucristo nuestro Salvador.
Todos queremos vivir eternamente, todos queremos entrar al Reino de Dios, todos queremos vivir con Cristo por el milenio y por toda la eternidad, para lo cual el llamado es entrar al Arca, que es Jesucristo nuestro Salvador, en este tiempo.
El arca que construyó Noé tipifica a Jesucristo, por eso se salvaron los que entraron al arca que construyó Noé, porque tipificaba a Cristo, que es nuestra Arca de Salvación.
Dios tiene mucho pueblo aquí en Santiago de Cali, República de Colombia, y los está llamando para que entren al Arca de Salvación, que es Cristo, y obtengan la salvación y Vida eterna.
También los que están a través de internet o del satélite, pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo también, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para ustedes.
Los niños de diez años en adelante, también pueden venir a los Pies de Cristo para recibirlo como su único y suficiente Salvador, pues Dios tiene lugar en Su Reino para los niños también.
Todavía pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para entrar al Arca de Salvación, que es nuestro amado Señor Jesucristo.
En las demás naciones de la América Latina, el Caribe, Norteamérica, el Canadá, Europa, el África y demás naciones que están a través de internet o del satélite en estos momentos, pueden continuar viniendo a los Pies de nuestro amado Señor Jesucristo, que es el Arca de Salvación, para entrar al Arca de Salvación, recibiendo a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador.
Dios tiene mucho pueblo en esta Ciudad de Santiago de Cali, y los está llamando, y ustedes están respondiendo a Su llamado. Él dijo que Él llamaría Sus ovejas por su nombre. Por lo tanto les está llamando en estos momentos. Si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón, dice San Pablo en Hebreos, capítulo 3, verso 7; y Hebreos, capítulo 4, verso 7.
Por lo tanto, estás escuchando la Voz de Cristo bajo la predicación del Evangelio de Cristo, que es la Voz de Cristo, el Evangelio de Cristo, y ha nacido la fe de Cristo en tu alma, y estás creyendo en Cristo de todo corazón, y ahora tienes la bendición, privilegio y derecho de dar testimonio público de tu fe en Cristo, recibiéndole como tu único y suficiente Salvador.
Pueden continuar viniendo los que faltan por venir a los Pies de nuestro amado Señor Jesucristo. Los que se encuentran en esta parte alta, pueden venir (los que no han recibido a Cristo todavía pueden venir para recibirlo como su único y suficiente Salvador); y los que se encuentran también en esta parte alta de este auditorio, pueden venir a los Pies de Cristo para recibirle como su único y suficiente Salvador. Y también los que se encuentran en esta planta baja, pueden venir a los Pies de Cristo, los que no lo habían hecho todavía, para entrar al Arca de Salvación, que es nuestro amado Señor Jesucristo.
Todos queremos las bendiciones de Jesucristo, para lo cual lo recibimos como nuestro único y suficiente Salvador. Todos queremos vivir eternamente; por lo tanto, todos deseamos entrar al Arca de Salvación antes que se cierre la Puerta; porque está prometido, profetizado que la Puerta se va a cerrar en algún momento, y el que no esté dentro de la Casa de Dios, ya no tendrá oportunidad para entrar al Arca de Salvación.
En San Mateo, capítulo 10, verso 32 al 33, dice nuestro amado Señor Jesucristo:
A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Por lo tanto, la actitud de la persona, esa actitud de la persona frente a Cristo, hará la diferencia entre una persona y otra persona. Si usted da testimonio público de su fe en Cristo, Cristo da testimonio público de usted delante del Padre Celestial, para que usted entre al Reino de Dios.
Si la persona no da testimonio público delante de los seres humanos de que cree en Cristo, no da testimonio público de su fe en Cristo, entonces Cristo delante del Padre Celestial no da testimonio público delante de los Ángeles y del Padre Celestial, de que usted es un creyente en Él, en Cristo. Y por consiguiente el Padre Celestial no le dará la entrada a Su Reino eterno, y por consiguiente usted no vivirá eternamente.
Por lo tanto, no podemos darle la espalda a Cristo, sino dar testimonio público de nuestra fe en Cristo, recibiéndole como nuestro único y suficiente Salvador, lo cual ustedes están haciendo en estos momentos.
Si hay alguna persona que todavía no ha dado testimonio público de su fe en Cristo, puede hacerlo en estos momentos para que quede incluido en esta oración. Pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, vamos a estar puestos en pie para orar por todas las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos.
También los que están en otras naciones, estén de pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno todavía, puede venir, pues el llamado es: Entra al Arca (al Arca de salvación). El llamado es para entrar al Arca de Salvación, que es nuestro amado Señor Jesucristo.
Pueden continuar viniendo los que faltan, ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno que es tímido, no le dé timidez para recibir a Cristo, pues recibir a Cristo como Salvador significa Vida eterna.
Es Vida eterna lo que Cristo le da a los que lo reciben como su único y suficiente Salvador, y así queda asegurado el futuro eterno de la persona con Cristo en Su Reino eterno.
Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de nuestro amado Señor Jesucristo. Si falta alguno, puede venir para que quede incluido en esta oración.
Veo que vienen más personas todavía de camino, unos segundos y ya oraremos por todos los que están aquí presentes para dar testimonio público de vuestra fe en Cristo.
Vamos a levantar nuestras manos al Cielo a Cristo, vamos a cerrar nuestros ojos los que están aquí presentes y los que están a través de internet en otras naciones, y los que han venido para dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndolo como Salvador, repitan conmigo esta oración:
Señor Jesucristo, vengo a Ti en estos momentos, creyendo en Ti de todo corazón luego de escuchar la predicación de Tu Evangelio, ha nacido Tu fe en mi corazón; creo en Ti de todo corazón, reconozco que no hay otro Nombre bajo el Cielo en que podamos ser salvos, y reconozco que Tu muerte en la Cruz del Calvario es el Sacrificio de Expiación por mis pecados. Creo en Ti de todo corazón.
Señor Jesucristo, reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.
Señor Jesucristo, doy testimonio público de mi fe en Ti, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego y produzcas en mí el nuevo nacimiento, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.
En Tus Manos encomiendo mi alma Señor, salva mi alma Te lo ruego. En Tu Nombre Eterno y glorioso Señor Jesucristo. Amén y amén.
Y con nuestras manos levantadas al Cielo a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén y amén.
Y ahora, Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes escucharon la predicación del Evangelio de Cristo, y nació la fe de Cristo en vuestra alma y lo recibieron como Salvador, dando testimonio público así de vuestra fe en Cristo, pues Él dijo:
Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
Ustedes han creído en Cristo de todo corazón para obtener la salvación y Vida eterna.
Y ahora, siendo que Él dijo: El que creyere y fuere bautizado, será salvo. Usted me dirá: Quiero ser bautizado lo más pronto posible en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, quiero cumplir Su mandato completo. Y usted me preguntará: ¿Cuándo me pueden bautizar?
Yo le digo: en estos momentos puede ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Para lo cual pregunto al reverendo Mauricio Vivas, si hay agua: Hay agua, dice el reverendo Mauricio Vivas; por lo tanto, bien pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, en donde se identificarán con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.
Cuando Cristo murió, usted estaba allí con Él en Cristo, y yo también. Cuando Cristo fue sepultado, allí estábamos con Él. Cuando Cristo resucitó, allí estábamos con Él. Y cuando Cristo subió al Cielo, allí estábamos con Él.
Y ahora, Él nos ha enviado a vivir a esta Tierra para ser rociados con Su Sangre preciosa y ser limpiados de todo pecado, y ser bautizados en agua en Su Nombre, para darnos Su Espíritu Santo y producir en nosotros el nuevo nacimiento, y así nacer a la Vida eterna en Su Reino eterno, y por consiguiente entrar a Su Reino eterno.
Por lo tanto, en el bautismo en agua usted se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. La persona cuando recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, tipológicamente usted está resucitando a una nueva vida.
Por lo tanto, eso representa que usted murió al mundo, que usted fue sepultado y que el viejo hombre fue sepultado; y que luego el nuevo hombre se levantó de las aguas bautismales para vivir una nueva vida con Cristo en Su Reino eterno, y así vivir la nueva vida, que es la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.
Por lo tanto, usted se levantará a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Para lo cual pregunto al reverendo Mauricio Vivas si hay ropas bautismales: hay ropas bautismales también. ¿Hay también ministros que les bautizarán? Hay ministros que les bautizarán. ¿Hay personas que les ayudarán también? Hay personas también que les ayudarán a llegar hasta los vestidores de ropa, y también cuidarán de sus ropas (de ustedes), para que ustedes puedan ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Por lo tanto, bien puede ser bautizados en agua en estos momentos en el Nombre del Señor Jesucristo.
Y que Jesucristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento y así entren al Reino de Dios.
Y a vuestros familiares Cristo los traiga a Sus Pies y les dé también la salvación y Vida eterna, para que estén con ustedes en el Reino eterno de Jesucristo nuestro Salvador. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén y amén.
Ha sido un privilegio para mí estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la orden de Dios: Éntra al Arca, lo cual ustedes están haciendo, y el Arca es Cristo.
Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Y nos continuaremos viendo todos los tiempos: el presente y el futuro también, nos continuaremos viendo por toda la eternidad.
Muchas gracias por vuestra amable atención, y que Jesucristo les continúe bendiciendo a todos.
Dejo al reverendo Mauricio Vivas para indicarles hacia dónde caminar para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.
Que Dios les continúe bendiciendo a todos.
Los que están en otras naciones también pueden ser bautizados en agua en estos momentos, pues donde se encuentran hay bautisterios y ministros que les bautizarán.
Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego a ustedes también en otras naciones que están a través de internet o del satélite. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Que Dios les continúe bendiciendo a todos.
DIOS ORDENA ENTRAR AL ARCA.


Cayey, Puerto Rico
Telefono: (787) 738-2651
Fax: (787) 738-4778
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Nota: Publicamos todos los mensajes que no ofienden el cuerpo de Cristo y que no exalten el hombre. La doctrina y creencias de estos mensajes son del autor(a).

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