Renovar el Entendimiento

 Renovar el entendimiento

Vivir para Cristo, implica asumir una actitud de rechazo, de renuncia al estilo de vida mundano, cargado de idolatría, de mentira, de pleitos, de discusiones, de vicios y acciones perversas que atentan contra la dignidad humana e impiden que la presencia de Dios fluya en nuestras vidas.

Sin embargo la pregunta podría ser: ¿Cómo y con qué argumentos, puedo renunciar y rechazar el mal? ¿Cómo puedo alimentar un proyecto de vida nueva, si no cambio de mentalidad? ¿Bastara con la sola buena intención?

La verdad hermano o hermana la respuesta está en Cristo, el Señor de la Vida, que nos llamo a renovarnos mentalmente, para que en ese cambio de pensamiento, alimentado por la palabra viva y edificante de Dios, tengamos, los principios para vivir de acuerdo a lo que el Señor quiere. “Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
 
Esto implica entonces, que tenemos que leer la palabra, estudiarla, meditarla, porque en ella encontramos el sentir, la voluntad y la vida manifiesta del padre creador que se expresa a través de Cristo quien además testimonia de Él. “Juan 5:39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” Una palabra que es vida, que es fuerza y espíritu de verdad. “Juan 6:63 El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

La palabra de Dios es la fuente de la vida, es el alimento primero, es el aliciente que nos conduce desde el aquí y el ahora en plena comunión con Dios en una dimensión de eternidad. Porque las palabras del señor jamás pasaran, su vigencia, su valor, su significado, es para todos los seres humanos, todas las culturas y todos los tiempos. “Mateo 24, 35 El cielo y la tierra pasaran, pero mis palabras no pasaran.” Permanecerán iluminando la vida humana, y seguirán siendo solución a todos los problemas de la humanidad de manera individual y colectiva. Y no solo soluciona problemas, es guía y luz para conquistar los sueños más sublimes que se anidan en el alma humana, por ello mismo los discípulos admirados y con esperanza infinita le exclamaban al maestro, a dónde iremos, tú lo eres todo. “Juan 6, 68 Y le respondió Simón Pedro: Señor, ¿A quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna”.

El Señor mismo nos pide insertar su palabra en nuestra mente y nuestro corazón, como punto de referencia, para que estando nuestra mirada siempre en ella, seamos fieles testigos de su amor. “Deuteronomio 11:18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. 11:19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes.” Y llenos de esa palabra, de ese conocimiento, lo entreguemos a nuestros hijos e hijas y así en la perennidad del tiempo se difunda el Reino de Dios y su justicia.
Es pues necesario hermanos, estudiar la palabra, para tener argumentos y discurso, para orientar y guiar a quienes han de ser salvos y poder conversar con visión de Dios con nuestros opositores o quienes no creen en el Señor de la Vida.
 
Un abrazo en el Señor de la Vida y que la proximidad de los tiempos nuevos, aproxime también nuestro corazón al Señor, en espíritu, en verdad y amor.
 
Oración
YHVH, Señor creador del universo, fuente de verdad y vida, inspírame con tu Espíritu, para que pongas orden en mi mente y renueves mis pensamientos, dándome sabiduría de lo alto, para hacer siempre tu santa voluntad. Quiero nutrirme de tu palabra, para renovar mi mente y mi relación contigo, y ser un instrumento de tu reino de amor, paz y verdad. Te lo agradezco en Cristo Jesús. Amen