Inconsciencia Abortiva

Inconsciencia Abortiva

Doña María daba a luz a su hijo varón a las ocho y cuarto de la mañana. Lo haremos noticia, de alegría y bienestar, cómo al ver que ante la obra de la creación más genial podemos congratularnos. Cualquier madre que da su vida con esfuerzo y entrega por la criatura que viene a este mundo.

¿Pero se está apagando la vida? No, aunque para los de la nueva moda de la antivida, políticos o no políticos, el programarse cómplices de las ejecuciones individuales más enjuiciables de la historia les será una tragedia.

Y con el sólo pensamiento, es deducible la negativa postura. Y con el solo comentario afirmativo de ver bien las fabricadas leyes, llamadas así de "La ley del aborto", se es partícipe voluntario y asesino titulado.

Y son temas de conciencia, de lógica y de fe en los valores más humanitarios. Y que diremos ya, si le preguntamos a cada individuo ante la respuesta de una opinión concisa, aborto si, aborto no.

Si las preguntas van dirigidas a padres o abuelos, que prescriben el amor y afecto a sus hijos y nietos, con el deseo justo de no verlos sufrir la cosa cambia.

Y en manos de políticos, hombres legados para ser cívicamente dirigentes y legisladores y altruistas... ¿ dónde los que aman la vida?, ¿dónde los de postura cristiana?

Se está definiendo la posición bíblica y apocalíptica, de que en la casa donde se respeten los principios de moralidad, de conciencia, y de ley ante los mandamientos de la ley divina, el caos no les tocará.

Jamás en la historia, se programaron a nivel globalizado y con los matices democráticos de una sociedad moderna y posmoderna, aberraciones y degeneraciones tales.

Es el momento histórico de ser o no ser por principios moralistas, humillado y burlado. Y de ahí los resultados de enfermedades mentales, catalogables como psiquiátricas y ansiosodepresivas, para muchos inexplicables. Son enfermedades de juicio.

Son momentos de deliberación personal, y deberíamos ponerle nombre a esta guerra de decisiones, de matar la vida inocente.

Voces definitorias para los creyentes, de no permitir el aborto. Y cada voz que ame la vida, y las proclamadas palabras de "Creced y multiplicaos".

Y que no piense ningún dirigente que sostiene tales antileyes, que la ira de Dios no caerá sobre él y sobre su familia.

¡Es tan fácil, ser normal. Respetar las leyes divinas!

¿O no?

Que se hiciesen entender las directrices del bien, para que el distrito del mal no acampe . -Y desde los cielos, son llantos las guerras y las crisis.-

Y como dice la biblia, el que tenga oídos para oir, oiga. No sea permitido por ningún creyente el matar los inicios de la vida. Y en parlamentos surjan las voces de los que digan, asesinar es un delito y un pecado, y una ofensa a Dios.

Y empieza a pensar que por sólo decidir aborto sí, aborto no, serás catalogado. Y los resultados podrán costarte tu puesto de trabajo, y hasta de trabajo político.

Y porque Dios lo ve todo, sé ante tales situaciones, defensor valiente. Cueste lo que cueste.

Antonio Martinez de Ubeda