ENSEÑADOS POR DIOS

ENSEÑADOS POR DIOS
Por: Jonathan Bravo
Cita Base: Juan 6:43-47
“Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.
Ninguno puede venir a mí, si El Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de Él, viene a mí.
No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.
De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.”
Hemos terminado este periodo de Cursos Bíblicos de Discipulado y estamos agradecidos con El Señor y muy contentos por todo lo que está sucediendo en La Congre. Les puedo enumerar verdaderos milagros que han sucedido con nosotros. En este periodo de los últimos tres meses algunos conocieron a Jesús y le entregaron sus vidas, fueron bautizados en agua, muchos han tenido las primeras evidencias de la vida llena del Espíritu Santo, han aumentado los conocimientos de La Palabra, han experimentado una profundidad en La Vida Cristiana, alabamos al Señor cuando alguien puede decirnos: “Mi vida estaba mal, mi matrimonio y familia eran un desastre, o, me había alejado del Señor y pensaba que ya era un caso perdido, etc. Pero conocí a Cristo, le entregué mi vida, El Señor me ha tocado y ha tocado a toda mi familia, me reconcilie con Jesús, etc.” ¡Gloria al Señor! ¿Y cómo saldrá en el examen? Si, debe entregarlo para mirar si tomará el siguiente nivel o repetirá el curso, pero no se preocupe tanto por ese examen, como por saber si de verdad está avanzando y Dios lo aprueba, porque en el examen podría tener A+ pero estar reprobado por Dios; y es que no se trata nada mas de llenarse la cabeza de nueva información, sino admitir la autoridad de Dios en La Palabra y obedecer, y ajustar gustosamente todas las áreas de la vida, ser purificados, entrar al proceso de santificación, en pocas palabras: “Mostrar los frutos dignos de arrepentimiento” y “ser en todo semejantes a Cristo” Decir lo que Él dice, pero hacer lo que El hace, perfilándonos a alguna función que sea de bendición a todos, tanto a quienes no conocen al Señor, como a los otros discípulos.
Necesariamente debemos evaluar muchos aspectos de cada uno de los que están tomando parte de este grupo. Yo me siento inquieto y en algunos casos inconforme con quienes insisten en entrar al grupo para tratar de imponer sus ocurrencias, tradiciones religiosas o lo que han mirado en otro lado y quisieran imitar. ¿Cómo nos mira El Señor? ¿Cómo nos califica El? Si es SU Iglesia, si es Su Obra, si es con Su Poder, debemos hacer TODO a SU Manera. ¿O no? Entonces debemos ser dóciles para ser enseñadnos, pero ¿Quién enseña y quien aprende? ¿Se aprende nada más desde El Libro o hay que aprender en la vida? ¿Quién es nuestro Maestro? Y ¿Para qué aprender tanto? Así han pensado muchos que no han podido o no se han querido sujetar al Plan de Discipulado que El Señor nos ha mostrado para esta Congregación. A quienes solo les gusta cantar recio y hacer mucho ruido emocional y que les prediquen a gritos y sombrerazos, pero nunca se afirman ni llegan a una experiencia real con Cristo. ¿Pero que dice La Palabra? Mire la promesa:
“Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.” Isaías 54:13
Podemos advertir claramente una promesa doble o una promesa con consecuencias muy buenas, ¿Ya las encontró? “Ser enseñados por El Señor mismo” Enseñar significa señalar el camino, comunicar conocimientos, habilidades, ideas o experiencias a una persona que no las tiene con la intención de que las comprenda y haga uso de ellas. Así que ¿quién es El que nos muestra el camino? ¿Quién es quién nos comunica sus conocimientos? y dígame la consecuencia: “Tener Paz” y es que si se realiza bien el proceso de aprender de Dios, el resultado será siempre de beneficio grande para el que aprende. ¿Cuántos quieren paz? ¡Sobra la pregunta! Y el aprendizaje es el fundamento de cómo hacemos la vida y tiene que ver con el infinito amor de nuestro Padre, quien tiene las mejores intenciones cuando se acerca hasta nosotros.

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11:28-30
El Señor recibió un título común cuando vino a este planeta, las multitudes le llamaban “Rabí” que significa “Maestro” y es que efectivamente Él trajo La Mejor Enseñanza que se haya ofrecido a los humanos. Mientras que los rabinos hacían a sus [Talmidim] Discípulos, repetir sus enseñanzas [El Talmud], este Nuevo Maestro, JESUS, ha llamado a todos sus discípulos, pero no para que anden solamente hablando como pericos, repitiendo frases celebres o dichos, como lo hacían aquellos y como lo han hecho tantos de los famosos de todos los tiempos, ¡No! El Maestro llamó personalmente a cada uno y le ha llamado a Usted y me ha llamado a Mí para que individualmente seamos un “Talmid” (Discípulo) aprendiendo de Él, imitar su conducta, recibir del Espíritu Santo SU CARÁCTER y convertirnos en la voz y Presencia del Maestro durante todos los días de nuestra vida. ¿Qué le parece? ¿Qué piensa de esto? Pero es necesario entrar al Plan Educativo de Dios.
Si usted me visitara y pudiera estar conmigo algunos momentos, seguro que se impactaría y hasta podría decir “¡wow! Este pastor es un santo!” pero si estuviera conmigo por un año, 24 horas de cada día, usted me miraría con muchos defectos, con problemas y con pecados, miraría que yo tengo que pelear a diario por mantenerme en el estilo de vida de un cristiano. A eso me refiero, ¡a dejar que Cristo nos lleve a un estilo nuevo y bueno para vivir! ¡Aun con muchos defectos y equivocaciones, aun así no soy igual a cualquier incrédulo que vive sin Dios! ¡Y Usted tampoco lo es porque ya tiene a Cristo!
Esto, pues, digo y requiero en El Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;
los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,
si en verdad le habéis oído, y habéis sido por Él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.
El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:17-32
Dios llamó a muchos hombres y a muchas mujeres para cumplir ciertos propósitos en toda la historia, parece que su método siempre es el mismo, mientras en el mundo se escoge a los capacitados, El Señor capacita a los escogidos, ¡Gloria a su Nombre!
Los Patriarcas, Los Profetas (Y había escuela de los hijos de los profetas y debían hacer su homework), Los Jueces, Los Reyes, Los Apóstoles, toda esa gente se sintió en algún momento como Usted y como yo, sin saber que hacer o a donde ir, pero siempre dependieron de La Revelación, El Poder y La Inspiración que El Espíritu Santo les dio y como ejemplo, mire lo que Dios le dice a su pueblo Israel cuando tienen que enfrentar a enemigos reales y debían luchar por su supervivencia y aun conquistar todo lo que El les había prometido. Todo esto, viviendo en la manera como El les estaba enseñando.
“Entonces os dije: No temáis, ni tengáis miedo de ellos.
Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, Él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos.
Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar.” Deuteronomio 1:29-31
¿Cómo nos enseña nuestro Padre Celestial? Pues Él aprovecha todo, Cuando El Señor estuvo aquí, usó tantas parábolas para enseñar, pero repito, su objetivo nunca fue enseñar teorías ni refranes. Porque Dios es muy objetivo y utiliza personas como nuestros padres, los pastores, hermanos, amigos, etc. Utiliza las circunstancias, en realidad cada día está lleno de “sermones” nada más que debemos ser capaces de distinguir lo que viene de Dios y lo que nos está mostrando. Lo que El quiere es que le conozcamos, que vivamos con El y que seamos salvos.
Mire un buen ejemplo de la enseñanza que recibió el Rey Salomón. Si, era hijo de un tipazo como lo fue el Rey David, seguro que él tuvo mucha influencia en la vida de su hijito sabio, ¿pero qué encontramos de la enseñanza de su madre?
“Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.
¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos?
No des a las mujeres tu fuerza, Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino,
Ni de los príncipes la sidra; No sea que bebiendo olviden la ley,
Y perviertan el derecho de todos los afligidos.
Dad la sidra al desfallecido, Y el vino a los de amargado ánimo.
Beban, y olvídense de su necesidad, Y de su miseria no se acuerden más.
Abre tu boca por el mudo En el juicio de todos los desvalidos.
Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso.” Proverbios 31:1-9
Ahora miremos con qué sencillez El Espíritu Santo, utilizando precisamente al sabio Salomón, nos está enseñando. De veras ponga atención porque es mejor que cualquier conferencia, mire:
“Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, las mismas son más sabias que los sabios: Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida; Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la piedra; Las langostas, que no tienen rey, salen todas por cuadrillas; La araña que atrapas con la mano, Y está en palacios de rey.
Proverbios 30:24-28

En las congregaciones tenemos ministerios de enseñanza, pero ¿ya miró cómo nos enseña Dios? Y con este pasaje de Proverbios, podríamos hablar de tantas cosas: Planificación, diligencia, sabiduría, Prudencia – Refugio en La Roca, Unidad y Cooperación, Disciplina, Orden, Excelencia, Precisión y Perseverancia. Pero lo que se hace necesario es que “Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.” “Jesús dice que debemos recibir El Evangelio con la sencillez de un niño.” (1 Corintios 3:18; Marcos 10:15) Pero casi nadie quiere hacer esto, al contrario, todo mundo se cree muy listo y quiere hablar de lo que sabe, no sabe nada, pero quiere hablar de lo que supone que sabe. Pero Jesús dice que todo el conocimiento que viene de Dios, producirá que la persona se encamine hacia Jesús. El dijo que El Padre, a través de tantas maneras que tiene a su disposición, trae a las personas para que le reconozcan y sean salvas. Muchas veces afirmamos que la salvación es personal, que la relación con Cristo es muy personal y es cierto, porque ni es a fuerzas ni porque tu papá o mamá te obliguen a venir. Nada más lea la siguiente promesa:

“Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”
Jeremías 31:34
Existe, sin embargo, Conocimiento más profundo de Dios, de sus propósitos y maneras. ¿Cómo trató Dios con Noé? ¡El seguro que estuvo a solas con Dios para entender sus planes de salvación! ¿Cómo fue que trató con Abraham? ¡Él no era un recién salvo! ¿Cómo fue que trató con Moisés? ¿Con David? ¿Con Samuel, Elías, Isaías, Ezequiel, Joel, Daniel? ¿Cómo trató con Pablo? ¡Él no era de esos hombrecitos que saben algo de La Biblia y ya quieren ser pastor! ¿Cómo fue que esta gente tuvo tanta revelación, sabiduría, discernimiento, Fe y Poder de parte de Dios? ¿Quiere saber?
“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por El Espíritu; porque El Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino El Espíritu de Dios.
Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña El Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” 1 Corintios 2:6-16
Si usted está empezando a conocer al Señor, lo mejor que debe hacer es crecer en ese conocimiento, conocer su voluntad, su carácter, sus métodos, hasta que usted sea un hijo maduro, que confía plenamente en su Dios porque le ha conocido, porque ha aprendido a obedecerle, a amarle y a confiar en El. Pero El Señor ha ordenado algo muy drástico para los que rechazan ser enseñados en Su Voluntad, El dice “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos” Mateo 7:6 Examinemos un poquito la determinación de Pablo por conocer a su Señor. Si pudiéramos evaluar aquí al Apóstol, ya no estaría en nivel kindergarten sino en un nivel de posgrado. ¡Sería muy bueno que llegáramos a esa estatura! ¿En qué nivel considera que está usted con Dios?
“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” Filipenses 3:7-21
Una y otra vez se nos instruye a ir más allá de solo palabras. El Señor nos conoce, que somos muy dados a tener cantaletas de 2+2= 4, x=(-b±√(b^2-4ac))/2a f(x)=a_0+∑_(n=1)^∞▒(a_n cos⁡〖nπx/L〗+b_n sin⁡〖nπx/L〗 ) y las aprendemos de memoria y queremos hacer lo mismo con Las Enseñanzas que nuestro Padre nos da, pero miremos las exhortaciones que nos hace a través de Santiago.
“Pero sed hacedores de La Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de La Palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.” “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” Santiago 1:22-25; 3:1; 3:13-17
En este mundo se reconoce a los más adelantados porque hayan estudiado en Harvard, en Stanford, en Yale, en Cambridge, La UNAM, o en el SRJC, ¿Alguien estuvo en El Tec de Monterrey? ¿En Davis? ¿Berkeley? ¡Claro, hay que estudiar y ser de los mejores! ¡Dicen que la mejor herencia es que los hijos estudien! Sócrates fue alumno de Platón y Platón de Aristóteles, Sir Isaac Newton dijo que él era un buenazo porque había “andado en los hombros de los gigantes” porque había estudiado a otros que le sirvieron de “marcas en el camino” de la física y matemáticas. y Pablo, Si, El Apóstol, tenia de qué presumir si hubiera querido hacerlo. El fue instruido a los pies de Gamaliel, El principal rabino de su tiempo, pero cuando conoció a Jesús, cambió maestro por Maestro y dijo que todo eso lo consideraba por pérdida y por basura.
Dios ha tomado un desafío con nosotros, El Maestro de los maestros enseñando a sus discípulos. El dice en Isaías 8:16 “Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.” Siempre buscará las estrategias más didácticas para llevarnos a comprender su voluntad perfecta.
“Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás.
De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco,
Y me arrepiento en polvo y ceniza.” (Eso es adoración) Job 42:1-6
Los discípulos aunque habían sido unos simples pescadores, cuando fueron enjuiciados por las autoridades, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. (Hechos 4:13) Ni Usted ni yo estamos por accidente en este planeta, El propósito de Dios es que lleguemos a conocerle, aprender a obedecer su voluntad, que le adoremos con una entrega total y que estemos listos para regresar a la casa junto a Él. Debiéramos tener la siguiente resolución:
“Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.” Oseas 6:3
Nuestro Padre, nuestro Creador, nuestro Dios y Maestro continúa llamándonos para pertenecer a su Cátedra en su Facultad.
“Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento;
Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba.” Deuteronomio 32:1,2

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