CUANDO LA MORAL ES APOLITICA

CUANDO LA MORAL ES APOLITICA

"Y como moralista parcial, aconsejo, subsanemos los turbulentos vientos que nos hacen a veces amorales".

Por Dr. Antonio Martínez de Ubeda (Amadeu Linden)
Especial para Prensa Cristiana New York

Y son tantas las percepciones que tenemos, en este nuestro siglo XXI, que blanqueadas con las más diversas teorías, vistas y dirigidas muchas veces por ese edificio donde la representación de Naciones Unidas, nos deberían hacer más íntegros, honrados y globalizadamente respetuosos, y así podremos ponernos a pensar.

La derivación de los problemas actuales, que son más que conocidos, no puede dejarnos inertes, ante el maquillaje que se le quiere dar a los valores.

Por ejemplo el esmero por comercialidad, buen diseño e interés en un simple anuncio televisivo, hablando lógicamente de los sanos y positivos anuncios, que los hay. Y lo compararemos con una noticia en un servicio de información nacional o internacional. Diríamos que las diferencias son abismales. Como si habláramos de dos universos diferentes.

La derivación que seguirá originando aún más y más diferencias, puede estar en la óptica que tengamos y tengan los dirigentes políticos, sociales o religiosos. Analizando en el sentido más práctico el término moral, que parece sonar a bueno, a no cruzar las líneas peligrosas, y hasta a oír esa voz definitiva de la conciencia, que no nos puede dejar indiferentes.

Este siglo, el nuestro, el XXI, donde las técnicas por prodigiosas, las desigualdades por reales, las pobrezas por existentes, las guerras por innecesarias con sus campos de minas que desmembran a los niños etc…. han de situarnos entre la línea de la moral más justa y no permisiva.

Política y moral es la clave de la libertad, del éxito, donde los genes de la democracia crecen.

Y cuando los dedicados a la política son morales, humanos, integradores…y cuando los dedicados a la política son amorales…

El prestigio debe priorizar en los intereses públicos. La calidad humana, debe programarse porque sin ella, iremos a situaciones perjudiciales.

Los aires de a Abraham Lincoln, para llegar a creer y a luchar democráticamente, ideológicamente, por las justicias, han de volver.

Tendríamos un listado kilométrico de sinrazones, casi infinito, si cada ciudadano del mundo, expresase sus diferencias y apreciaciones; los actuales muros y no muros, Guantánamo y terrorismos, etc. seguro.

Pero en la balanza, habría consideraciones de dos partidos, de dos colores, de dos razas, de dos continentes, de dos países. Siempre el dos.

Son necesarios los diálogos. Y los que se atrevan a estar en el lado de la moralidad, justicias y a estar en el límite de la conciencia, tal vez hagan de moderadores.

Es pedagogía y educación, y progreso lo que puede salvar, sí salvar, muchos de los inmorales proyectos y políticas actuales.

Y como moralista parcial, aconsejo, subsanemos los turbulentos vientos que nos hacen a veces amorales.

Analista político, Poeta, Escritor, Escultor y Humanista Español.