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MI TESTIMONIO

Nota: Publicamos todos los testimonios que no ofienden el cuerpo de Cristo y que no exalten el hombre. La doctrina y creencias de estos mensajes son del autor(a).

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(jimmyee2000@yahoo.com) BARRANQUILLA, COLOMBIA

UNA REVELACION DEL CIELO A 7 JOVENES

Pastor: JAIME E FUENTES

ESTIMADOS AMIGOS EN CRISTO:

DIOS LOS BENDIGA. EL SIGUIENTE TESTIMONIO ME FUE MANDADO POR E-MAIL POR MI PASTOR LUIS ENRIQUE OSORIO DE LA IGLESIA MARANATHA, SE TRATA DE UNOS JOVENES A QUIENES JESUS SE LES APARECIO Y LOS LLEVO AL INFIERNO PARA QUE VIERAN LAS ALMAS DE PERSONAS QUE ESTABAN CONDENADAS EN EL INFIERNO QUE NUNCA ACEPTARON A JESUS COMO SU SALVADOR, LES DIJO QUE ERA ALGO REAL Y JESUS LES ORDENO QUE PREDICASEN LO VISTO A TODOS EN IGLESIAS, CIUDADES, PAISES, INTERNET , ETC PARA QUE LA GENTE CREA Y SE SALVE. HOY CONTINUANDO CON LA MISION DE PREDICAR EL MENSAJE DE SALVACION EN EL NOMBRE DE JESUS, PUBLICO ESTE MENSAJE EN ESTE PORTAL CRISTIANO PARA QUE EL QUE LO LEA, CUIDE SU SALVACION Y SE PONGA A PAZ Y SALVO CON JESUCRISTO, EL SIGUIENTE ES EL TESTIMONIO:

UNA REVELACION DEL CIELO Y DEL INFIERNO A SIETE JOVENES

Revelación del Infierno
--- (Primer testimonio) ---
Lucas capitulo 16 versículos 19 dice la palabra de Dios: "había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél lleno de llagas, y ansiaba llenarse con las migajas que caían de la mesa del rico, y aun los perros venían y le lamían las llagas. Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los Ángeles al seno de Abraham y murió también el rico y fue sepultado, y en el infierno alzo sus ojos estando en tormentos y vio de lejos a Abraham y a Lázaro en su seno. Entonces el dando voces dijo: Padre Abraham ten misericordia de mi, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, por que estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males, pero ahora este es consolado aquí y tu atormentado, y además de todo esto una gran cima esta puesta entre!
nosotros y vosotros, de manera que los que quisiesen pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá.".
La Biblia la palabra de Dios es muy clara acerca del cielo y el infierno, en esta porción que acabamos de leer el Señor nos habla acerca de dos lugares, el cielo y el infierno, la condenación o la salvación. No existe un lugar intermedio, no existe un purgatorio, no existe un limbo donde el hombre vaya después de partir de la tierra y luego vaya hacia el cielo, la Biblia es muy clara acerca de ello.
11 de Abril de 1995, Dios nos da una revelación que cambiaria la trayectoria de nuestras vidas, apenas comenzábamos a conocer de Dios y de su palabra, somos 7 jóvenes a los cuales Dios les ha dado el privilegio y la responsabilidad tan grande de compartir esta revelación.
Todo comenzó como a eso de las 10 de la mañana aproximadamente, nosotros estábamos en oración y teníamos preparado un día para salir de campo, de repente como a eso de las 10 de la mañana aproximadamente por la ventana del cuarto en donde estábamos entro una luz poderosa, una luz blanca. Y cuando aquella luz entro por la ventana inmediatamente nosotros comenzamos a hablar en lenguas y fuimos bautizados en el Espíritu Santo, en ese momento quedamos fascinados y maravillados con lo que estábamos viendo. Una luz gloriosa que alumbraba todo el cuarto en donde estábamos, una luz que sobrepasaba el resplandor del sol, y en medio de aquella luz vimos la figura de Ángeles vestidos de blanco, eran hermosos, altos, de buen parecer. Y en medio de aquellos ángeles vimos algo maravilloso, la figura de un hombre, la figura de un ser especial, un hombre que vestía un manto blanco, blanco, resplandeciente, que sus cabellos eran como hilos de oro, no podíamos ver su rostro, era demasiado bri!
llante, pero veíamos un cinto que atravesaba su pecho, y aquel cinto decía en palabras en oro y brillantes decía: Rey de reyes y Señor de señores, sus pies estaban vestidos con sandalias de oro puro, y su belleza era sin igual, cuando vimos la presencia de Aquel hombre caímos de rodillas, y empezamos a escuchar su voz. Su voz era algo especial y maravillosa y taladraba nuestro corazón como espada de dos filos como dice la palabra de Dios, cuando nos dijo en unas palabras sencillas pero poderosas, pudimos escucharle audiblemente, y nos decía lo siguiente: "Hijitos míos no temáis, Yo Soy Jesus de Nazaret y os he visitado para mostraros un misterio, para que lo llevéis a los pueblos, para que lo llevéis a las naciones, para que lo llevéis a las ciudades, para que lo llevéis a las iglesias, y a todo lugar a donde yo os dijere que fuereis iréis, y a donde no, no iréis".
La Biblia la palabra de Dios dice en Joel capitulo 2 versículo 28, dice la palabra de Dios: "En los postreros tiempos derramaré mi Espíritu sobre toda carne, los ancianos soñarán sueños, los jóvenes verán visiones y los niños profetizarán". Este es el tiempo que Dios esta preparando para todos.
En ese mismo instante sucedió algo extraño, una roca apareció ahí en medio del cuarto, el Señor que estaba con nosotros nos hizo subir a aquella roca que estaba como a 20 centímetros del suelo, y en el suelo se abrió un hueco gigante, un hueco negro horrible, y en ese mismo instante comenzamos a caer encima de aquella roca por aquel túnel profundo y oscuro que conducía al centro de la tierra, y mientras caíamos en una oscuridad tenebrosa, sentíamos temor, sentíamos miedo, y le decíamos al Señor: "Señor no queremos ir a aquel lugar!, no nos lleves a aquel lugar Señor, sácanos de aquí Señor!". Y el Señor con una voz hermosa nos decía:"Es necesario para que vean y cuenten".
Y en aquel túnel oscuro, como en forma de cuerno, empezamos a ver sombras, y empezamos a ver demonios, y figuras que se movían de un lado a otro, y cada vez nos sumergíamos más y sentíamos el vacío y el temor, y en cuestión de segundos llegamos a unas cavernas, a unas puertas horribles, como laberintos y no queríamos entrar allí. Y empezamos a percibir un olor terrible y un calor que nos sofocaba y entramos a aquél lugar, y empezamos a ver aquello tan terrible, aquellas imágenes tan desastrosas, veíamos aquél lugar lleno de llamas, y en medio de las llamas las figuras de miles de personas en tormento, fue algo sorprendente, no queríamos ver aquello que nos estaba mostrando. Y vimos que aquél lugar estaba dividido en secciones de sufrimiento, una de las primeras secciones que el Señor nos permitió ver, fue "el valle de las pailas (calderos)" que nosotros le llamamos, y había millones de pailas incrustadas al nivel del suelo, cada una de ellas ardía con lava por dentro, y en c!
ada una de ellas había un alma que había muerto y había ido al infierno. Y aquellas almas cuando nos vieron y vieron al Señor comenzaron a clamar y le decían: "Señor ten misericordia, Señor sácame de aquí!, Señor dame una oportunidad de salir de este lugar, Señor, sácame y contaré al mundo que este lugar es real!". Y el Señor ni siquiera les miraba, y había miles de hombres y mujeres y jóvenes en aquél lugar, y vimos a los homosexuales, y vimos a los borrachos, y vimos cantidad de personas clamando en aquél tormento tan terrible, y algo que me asombro, algo que nos asombro grandemente, era ver como sus cuerpos estaban destrozados y por las cuencas de sus ojos, por los orificios de sus ojos salían gusanos, y se le metían por la boca y salían por sus oídos y penetraban todo su cuerpo, para que se cumpla la palabra de Dios en el libro de Isaías capitulo 66 versículo 24 que dice así: "Y saldrán y verán los cadáveres de los hombres que se revelaron contra mí, por que su gusano n!
unca morirá y su fuego no se apagará y serán abominables a tod!
o hombre
". Y en Marcos capitulo 9 versículo 44 dice así el Señor Jesús:"Donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se apaga" .
En ese momento estábamos horrorizados por lo que estábamos viendo, había llamas de aproximadamente 3 a 4 metros de altura, y en cada una de esas llamas había una persona que había muerto y había ido al infierno, y en aquél instante Dios nos permite ver a un hombre que estaba en una paila de esas volteado boca abajo, su rostro se caía en pedazos, y se quedo mirando fijamente al Señor y aquel hombre, comenzó a clamar, y aquel hombre comenzó a llamar a Jesús y le decía: "Señor ten misericordia!, Señor dame una oportunidad!, Señor sácame de este lugar!". El Señor ni siquiera quiso mirarle, sino que volteo la espalda, cuando el Señor volteó la espalda, aquel hombre comenzó a maldecir y a lanzar palabras de maldición contra el Señor, y este hombre es John Lennon, integrante del grupo "Los Beatles", un grupo satánico, un hombre que se empezó a burlar del Señor, un hombre que dijo que el cristianismo desaparecería, un hombre que dijo que Jesucristo sería olvidado, pero hoy en día es!
te hombre está en el infierno, y Jesucristo está vivo! y el cristianismo no ha desaparecido!.
Y comenzamos a caminar por el borde de aquel lugar, y aquellas almas nos extendían las manos, clamaban misericordia y le pedían a Jesús que les sacase de allí pero, el Señor ni siquiera les miraba.
Y comenzamos a llegar a diferentes secciones, y llegamos al lugar más terrible del infierno, al lugar mas tormentoso, al núcleo del infierno, donde se concentran los mayores sufrimientos que el hombre jamás haya podido expresar, y ahí estaban nada menos ni nada más, los que habían conocido la palabra de Dios, allí había pastores, allí habían evangelistas, allí habían misioneros, allí habían toda clase de personas que habían sido convertidos, y que conocían la Biblia pero que habían vivido una vida doble, allí estaban también los que se habían apartado de Dios, ellos sufrían mil veces más que cualquier otra persona, y le imploraban al Señor y le clamaban, pero la palabra de Dios dice en Hebreos capitulo 10 versículo 26 dice la palabra del Señor: "Por que si pecáremos voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda mas sacrificio por los pecados sino una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios!
".
Aquellas almas estaban ahí por que en la iglesia predicaban, en la iglesia ayunaban, en la iglesia cantaban y levantaban sus manos, pero en la calle y en sus casas, adulteraban, fornicaban, mentían, robaban y a Dios no le podemos engañar. La Biblia dice que al que mucho se le da entonces mucho se le demandará. Allí Dios nos permitió ver a dos mujeres, que habían sido hermanas y cristianas aquí en la tierra también, pero aquellas mujeres no habían vivido una vida recta delante de Dios y la una le decía a la otra: "Maldita!, por tu culpa estoy en este lugar!, por que tu no me predicaste un evangelio santo!, por que no me hablaste de la verdad! y por tu culpa estoy aquí en el infierno!". Y la una a la otra se injuriaban en medio del fuego y la una a la otra se odiaban, por que en el infierno no hay amor, no hay misericordia ni hay perdón, aquí estaban las almas de miles de personas que habían conocido la Palabra de Dios, pero sus vidas no habían sido íntegras delante de Su bend!
ita presencia. Con Dios no podemos jugar, ni con el fuego del infierno - nos decía el Señor- .
El Señor nos dijo en ese entonces, en ese momento nos dijo: "Hijos, todo el sufrimiento de la tierra, unido en uno solo, no alcanza a compararse con el que menos sufre aquí en el infierno". Y si eso es con el que menos sufre, como será los que mas sufren! que fueron los que conocieron su palabra y se desviaron. En ese momento el Señor nos dijo también que con el fuego del infierno no se jugaba, que con el de la tierra se podía jugar, pero que con el fuego del infierno no.
Y ahí empezamos a caminar por diferentes lugares, y el Señor nos iba mostrando a muchas personas, y entre aquellas personas vimos que todas las personas tenían aproximadamente seis castigos diferentes, allí las almas eran atormentadas por demonios y por toda clase de castigos, uno de esos castigos terribles era su propia conciencia que les decía: "Acuérdate cuando te predicaron!, acuérdate cuando escuchaste la palabra!, acuérdate cuando te hablaron del infierno y tu te reíste!".
Y su propia conciencia para ellos era un tormento, al igual que los gusanos que recorrían todo su cuerpo, al igual que el fuego consumidor que está alterado en miles y miles de grados de calor. Esa es la recompensa que el diablo tiene para todos los que le buscan y para todos los que lo siguen.
Dice la palabra del Señor en Apocalipsis capitulo 21, versículo 8: "Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago de fuego que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda".
Y ahí en ese momento el Señor nos permitió ver a un hombre que había matado a 6 personas, y aquellas personas que había asesinado estaban a su alrededor y lo culpaban y le decían: "Por tu culpa estamos aquí en este lugar!!, por tu culpa!". Y aquél hombre se tapaba sus oídos, y no quería escucharlos, pero no podía evitarlos por que en el infierno los sentidos se agudizan. Ahí las almas eran atormentadas también por una sed intolerable, una sed insaciable así como la del rico de la historia, que tan solo con una gota de agua saciaría su sed, dice la palabra de Dios en Isaías capítulo 34 versículo 9:" y sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre y su tierra en brea ardiente".
Allí estas almas estaban en medio del fuego, y veían ríos cristalinos en el infierno, y aquellas almas se abalanzaban sobre aquellos ríos, pero aquellos ríos se convertían en fuego, eran espejismos simplemente, veían árboles con frutas que destilaban aguas, y cuando iban a tomarlas se quemaban su manos, y los demonios se burlaban de ellos.
De ahí Dios nos permitió ir a otro lugar mucho peor que todos los del infierno, y vimos el Lago de Fuego, y a lado de este lago había otro lago mas pequeño, donde había millones y millones de personas quemándose en aquel lugar, y allí las almas le clamaban, y le imploraban y le pedían misericordia a Dios y le decían: "Señor, sácame aunque sea un momento de este lugar!, dame la oportunidad de salir!!". Y el Señor no podía hacer nada, por que su juicio está establecido, y en aquellos millones de personas Dios nos permitió fijar nuestra mirada, en un hombre que se quedo sumergido hasta la mitad de su cuerpo, y el Señor nos permitió conocer sus pensamientos, y aquel hombre se llamaba Marcos, y aquel hombre decía con sus pensamientos algo que nos ha asombrado y nos ha enseñado una lección objetiva de la vida eterna. Y aquel hombre me decía con sus pensamientos: "Yo daría lo que fuera por ser tu!, yo daría lo que fuera por volver a la tierra aunque fuera un minuto! y no me importa!
ría ser el hombre mas miserable o mas enfermo, o mas odiado o mas pobre de todos los hombres, daría lo que fuera por volver tan solo un minuto a la tierra!". Y el Señor Jesús que estaba de mi mano, y que conocía sus pensamientos le dijo: "Marcos, para que quisieras volver a la tierra aunque fuera un minuto?". Y aquel hombre con una voz solloza, con una voz tormentosa le decía: "Señor!, yo daría lo que fuera por volver a la tierra tan solo un minuto!, tan solo! tan solo para arrepentirme! y ser salvo!". Y cuando el Señor escuchó la voz de aquel hombre y sus palabras, de Sus llagas brotó sangre y de sus ojos cayeron lágrimas y el Señor le dijo: "Marcos!, es tarde para ti!, gusanos serán tu cama y gusanos te cubrirán". Y cuando el Señor le dijo aquella palabra, aquel hombre se sumergió para siempre en aquel lugar.
Lamentablemente todas aquellas almas ya no tiene esperanza, pero tu y yo tenemos la oportunidad de arrepentirnos e ir al cielo con nuestro Señor Jesucristo. Quiero dejarles con mi hermana para que continúe con el testimonio. Muchas gracias.
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--- (Segundo testimonio) ---
Dios les bendiga amados hermanos, vamos a la palabra de Dios en Salmos 18 versículo 9: "Inclinó los cielos y descendió y habían densas tinieblas debajo de sus pies".
Cuando el Señor tomó mi mano, yo me tome de el, y empezamos a descender por este túnel, y este túnel se hacía más y más oscuro, y más y más oscuro a tal punto que no se podía ver mi mano, la otra mano la llevaba tomada con El, y en ese momento empezaron a pasar destellos, como algo oscuro, como algo que hacía ruido, y estas paredes aún no se podían ni palpar, por que eran tanto las tinieblas que había. Y empezamos a descender a una velocidad impresionante, y bajamos más, y pareciera como si el alma mía se estuviera desprendiendo de mi cuerpo y bajábamos más, cuando de un momento a otro de este lugar empieza a salir un olor putrefacto, de este lugar empieza a salir un olor como de carne podrida y cada vez era más fuerte ese olor, y de un momento a otro, mis oídos comienzan a escuchar millones y millones de voces, y estas voces clamaban y gemían y gemían y gemían. En ese momento miré al Señor por que tuve miedo, por que tuve terror y le dije: "Señor para donde nos llevas?, Señ!
or ten misericordia de mí, ten misericordia de mí!". Y el Señor solamente me respondió: "Es necesario de que ustedes vean, es necesario que ustedes vean para que cuenten". Y empezamos a descender por este túnel, ese túnel que era en forma de cuerno y bajamos mas y de un momento a otro llegamos a este lugar y nos suspendimos y comenzamos a mirar muchas tinieblas, como una cortina que se recoge, y empecé a mirar millones y millones de llamas, llamas que hervían y mas y mas estas voces agonizantes, más y más clamaban pero yo no había visto nada, y empecé a asustarme, y yo le preguntaba y le decía al Señor: "Oh Señor ten misericordia de mi!, oh Señor ten misericordia de mi!, no me lleves a este lugar!, perdóname!". Por que en ese momento yo no me imaginaba que nos iba a mostrar el infierno, pensaba que ya había llegado el momento de rendirle cuentas , de estar delante de Él para entregar mi vida, y en ese momento empecé a temblar más, y empezamos a penetrar más estas tinieblas ! y empezamos a llegar más y más y de un momento a otro, estaba enfrente de una de ellas y estaba muy grande esta llama, era inmensa!, y estaba llama quemaba con una furia!, se escuchaba quemar, y aun oía millones de voces, pero no sabia en donde estaban todas estas personas, y gritaban a una sola voz.Y empecé a mirar, y empezaba a mirar a mi alrededor, y solamente habían llamas y solamente habían llamas. Y esta llama empezó a bajar y empezó a bajar lentamente y empiezo a ver una mesa de madera, una mesa de madera que nada le hacía el fuego, que no la consumía, que no la quemaba, y sobre esta mesa habían unas botellas similares a la cerveza, y se veían refrescantes pero no, estaban llenas de fuego, y sobre esto, se fue mi mirada y empecé a observar a un hombre, y este hombre estaba totalmente deshecho, su ropa estaba llena de quemaduras, su ropa estaba llena aún de lodo, tenía poca piel, ya no tenía ojos, ya no tenía boca, su cabello estaba totalmente caído y calcinado, este hombre, así, en esta condición me podía ver, me podía observar, por eso!
, es el alma la que piensa, la que razona, la que ve. Y este hombre viendo al Señor inclina su mano huesuda y empieza a clamar diciéndole: "Señor ten misericordia de mí!, Señor, ten misericordia de mí!, esto duele!, esto quema!, ten misericordia de mí!, sácame de este lugar!". Y el Señor mirándolo, el Señor se conmovió, el Señor sintió, y empecé a sentir en mi mano que había algo tibio, y observe mi mano, y había sangre!, sangre del Señor derramándola, sangre del Señor mirando a este hombre, lleno de llamas con sufrimiento, y en esto, este hombre cambia su mirada y se dirige, hacia esas botellas y su mano se dirige a la botella, y empieza a acercarla hacia él, y cuando hace el contacto de los huesos quemados hacia esta botella, empieza a salir humo, empieza a quemarse y el empieza a botar su cabeza hacia atrás y empieza a gritar de una manera como nunca he escuchado a una persona gritar, lo hacía con dolor , lo hacía con llanto, lo hacía gritando, y este hombre se lleva el vidrio a su boca a esos huesos que le quedaban y empieza a tomar esto,
y eso no era algo refrescante, esto era ácido, su tórax estaba totalmente destruido, y se veía como caía este ácido, haciéndole daño, pero en su frente este hombre tenía un numero taladrado era el 666, y en su pecho tenía una placa en un metal que nosotros no cocíamos, un metal que nada le sucedía, un metal que nada el pasaba, ni los gusanos, ni aun la suciedad de este lugar podía hacerle efecto, estaba intacta, y habían unas letras, que nosotros no entendíamos, y el Señor por su misericordia nos hizo entender lo que ahí decía: "Estoy aquí por borracho".
Este hombre estaba ahí por borracho, y cuando hacia esto, el gritaba, y le decía al Señor que tuviera misericordia, pero la palabra de Dios nos dice en 1 Corintios 6:10 que los borrachos no entran al reino de los cielos. En ese momento el Señor jaló mi mano y empezamos a caminar mas allá y empecé a mirar a este hombre y de un momento a otro, empezó a proyectarse como en una película los últimos momentos de vida que tenía aquí en la tierra, y empecé a ver como en una pantalla gigante de televisión, los últimos segundos en la tierra de este hombre Luis. Y este hombre estaba en un bar tomando y estaba en una mesa igual y las botellas al rededor de esta mesa y había gente, habían amigos, pero yo solo te digo una cosa mi amigo, el amigo más grande y el amigo mas poderoso se llama Jesucristo!, que es el amigo fiel.
Y este hombre estaba ahí y empezó a tomar y ya estaban ebrios, y estaba el mejor amigo de el y el tomo una botella y la quebró y empezó a apuñalear a Luis con esta botella y ese hombre de ver a Luis tirado en el piso salió corriendo, pero Luis quedó ahí, quedo ahí y murió, murió desangrado peor lo mas impresionante fue que murió sin el Señor, y yo en medio de todo esto, de todas estas almas gritando, yo le pregunté a Jesús: "Oh Señor! por favor dime! este hombre te conoció?, este hombre supo de ti?" este hombre sabía de la salvación?". Y el Señor quebranto Su voz y me dijo: "Si , Lupe, el me conoció, el me aceptó como su único Salvador, mas no me siguió".
En ese momento, sentí mas miedo, y en ese momento este hombre mas gritaba y decía: "Señor me duele!, me duele!, Señor ten misericordia de mí, ten misericordia de mí!". Y en esos momentos este hombre más inclinaba su mano hacia Él, pero el Señor, que es precioso, empezamos a caminar más y empezamos a alejarnos de esta llama, y esta llama empezó a caer lentamente igual, y empezó a tapar a este hombre, y este hombre más gritaba: "Ten misericordia de mí, ten misericordia de mí!!, pero solamente volvió a refundirse esta voz en medio de tantas, y empezamos a caminar con el Señor, y empecé a mirar este lugar que era inmenso, era inmenso y era tenebroso, y empezamos a caminar más y más, y empecé a ver otra llama, y yo le dije al Señor: "Señor, yo ya no quiero ver esto!, por favor te pido perdón, te pido que me perdones pero yo ya no quiero ver!". Y cerré mis ojos, pero no importaba como tenía yo mis ojos, aunque los tuviera cerrados seguía viendo, y empezó a bajar lentamente esa lla!
ma, y empiezo a ver a una mujer, una mujer que estaba llena de lodo, y ese lodo estaba lleno de gusanos, esta mujer ya tenía poco cabello, y el poco cabello que le quedaba, estaba lleno de lodo, y esta mujer estaba llena de gusanos, y cuando vio al Señor empezó a gritar: "Señor ten misericordia de mí!, Señor ten misericordia de mí!, perdóname!, perdóname! mira! me duele!, ten misericordia de mí!,ten misericordia de mí, quítame estos gusanos!, quítame este tormento por que me duele!, por que me duele!". Y el Señor simplemente la miraba, pero en ese momento el Señor tenía un dolor tan grande, por que aunque estábamos nosotros tomados de Su mano, podíamos sentir el dolor, podíamos palpar Su dolor que sentía el corazón de Dios, de Jesús al ver esto, al ver las almas perdidas, quemándose en una llama por la eternidad. Y esta mujer que ya no tenía ojos, no tenía labios, podía ver, podía sentir, se le agudizaba más el dolor, y ella tenía un frasco en sus manos, y su contenido era !
un ácido, y ella decía que era un perfume, pero yo veía un áci!
do que c
uando se lo aplicaba, cuando se lo untaba en el cuerpo le quemaba, pero ella seguía aplicándose esto, ella decía que era un gran perfume, yo, simplemente miraba ese tarro, ella decía que en su cuello tenia unos collares, yo le veía unas serpientes, ella decía que en su mano tenía unas pulseras muy lujosas, yo simplemente le veía unos gusanos como de 25 centímetros taladrando y taladrando sus huesos, y esta mujer decía que eso era todo lo que tenía, sus joyas, y yo le veía escorpiones por todo su cuerpo, gusanos por todo su cuerpo, y esa placa, que toda la gente en el infierno la tenía, decía, estoy aquí por robar, esta mujer estaba en ese lugar por robar, no le importaba. Y el Señor le dijo: "Magdalena, por que estás en este lugar?". Y esta mujer contesto: "A mi no me importaba robar, a mi no me importaba quitarle a nadie, a mi lo que me importaba era solo tener mis joyas, solo tener los perfumes más caros, solo lucir bien sin importar a quién robar".
En ese momento yo miraba, por que estaba tomada de la mano de Cristo, y empecé a mirar más a esa mujer, y los gusanos traspasaban de un lado a otro todo su cuerpo, y esta mujer empezó a girar como buscando algo. Y yo le pregunté al Señor nuevamente:"Señor esta persona te conocía". Y el Señor dijo: "Si, ella me conocía". Y esta mujer empezó a girar y decía: "Señor, donde está aquella mujer que me hablaba de ti?, donde está?. Llevo 15 años en el infierno". Decía esta mujer, por que ellos en el infierno se acuerdan de todo. Y esta mujer decía: "en donde esta que no la veo? en donde está?". Sabiendo que no podía girar tan solo un poco por que toda su piel se quedaba en ese lugar, pero giraba y daba vueltas y esta mujer, con la mirada de su alma, por que no tenia ojos, ella buscaba y trataba de mirar en que llama podía estar esa mujer que un día le hablaba de Dios. Y el Señor con su voz le dijo: "No, no Magdalena, ella no está aquí, esa mujer que te hablaba de Mí, está conmigo en!
el Reino de los Cielos".
Cuando esa mujer escucho esto, se dejó hundir más y más en tortura y más la llama le quemaba, pero en el letrero también decía que estaba por ladrona. Quiero que vayamos a la palabra de Dios en Isaías 3:24 que dice:"En lugar de perfumes aromáticos vendrá hediondez, y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello, y en lugar de ropa de gala, seguimientos de cilicio, quemadura en vez de hermosura".
Seguimos con el Señor caminando y de un momento a otro empiezo a ver una columna muy grande, llena de gusanos y sobre al rededor de esta columna, había un tobogán de lata al rojo vivo, y sobre esta columna había un letrero que estaba iluminado, y llamaba la atención de todo sitio donde uno lo viera, este letrero decía: "Bienvenidos los mentirosos y bienvenidos los chismosos". Al terminar de este tobogán había una laguneta que hervía, parecía azufre hirviendo, en este momento cayó una persona totalmente desnuda y se deslizó por todo todo el tobogán, y mientras que se deslizaba su piel se quedaba en esta lata y cuando llegó a esta laguneta, empezó a hinchársele tanto la lengua que explotaba y automáticamente ya estaban ahí los gusanos para hacer su tormento en ellos. Dice la palabra de Dios, en el Salmos 73 versículos 18 y 19 "Ciertamente los has puesto en deslizaderos, en asolamiento los harás caer. Cómo han sido asolados de repente, perecieron, se consumieron de terror".
En ese momento salimos de ahí. Yo solamente te quiero decir algo, el infierno y el cielo, es un mundo espiritual más real que el mundo físico, es aquí donde tu decides para dónde te quieres ir, si a una eternidad con Cristo o al infierno. EL Señor en todo el transcurso nos decía: "Sin santidad nadie me verá, sin santidad nadie me verá".
Por eso yo te digo, sin santidad tú no puedes ver al Señor.
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--- (Tercer testimonio) ---
Vamos a la palabra del Señor, en el evangelio de Mateo capitulo 10 versículo 28 "Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar, temed más bien a Aquél que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno".
En el mismo instante que una persona muere y va al infierno adquiere un cuerpo de muerte para condenación eterna.
En el momento en el que el Señor Jesús tomó mi mano, empezamos a descender por un túnel muy oscuro y muy profundo, que conducía al centro de la tierra, llegamos a un lugar donde había varias puertas para entrar allí, una de aquellas puertas se abrió y entramos con el Señor, el Señor me tenía de su mano, no lo podía soltar, por que sabía que si lo soltaba en ese momento, me podía quedar en aquel lugar, empezamos a entrar por aquella puerta, y lo primero que vi fue una pared inmensa, donde se veían una gran cantidad de personas, colgadas de sus cráneos con ganchos, y de sus manos con unos grilletes que los sostenían a aquella pared, empecé a ver cantidad de llamas y llamas y llamas, en donde solamente se veían personas y más personas, el Señor por su misericordia nos colocamos enfrente de una de aquellas llamas y esta llama empezó a bajar lentamente y empecé a ver una persona, esta persona cuando habló me di cuenta que era un hombre, este hombre tenía en su cuerpo una vestidur!
a sacerdotal, totalmente destrozada y sucia, en medio de aquella vestidura recorrían gusanos todo su cuerpo, su cuerpo se veía destrozado, se veía acabado completamente por el fuego, sus ojos estaban totalmente desorbitados, su carne se caía al piso y volvía y se le pegaba a su huesos, sus huesos ya quemados, esqueléticos, este hombre cuando vio al Señor, le empezó a decir, y le decía: "Señor ten misericordia de mí!, sácame de este lugar aunque sea un instante, aunque sea un minuto". Este hombre tenía una placa en su pecho que decía: "Estoy aquí por ladrón". Cuando el Señor se le acercó, le dijo: "Como te llamas?".Y el le dijo: "Andrés, yo me llamo Andrés Señor", el Señor le dijo: "Hace cuanto tiempo que estás aquí?". El le dijo: "Señor, hace mucho tiempo que estoy aquí". Y él empezó a contar su historia y el decía que en la iglesia católica que el servía, el recogía los diezmos de aquella iglesia y reunía mercados para los pobres y el se los robaba, y el Señor Jesús con es!
a mirada tan tierna y tan grande le dijo: "Andrés, alguna vez !
te predi
caron la palabra?", y el dijo: "Sí Señor, una mujer cristiana fue a mi iglesia católica, y me predicó la palabra de Dios, pero yo no quise aceptar, yo no quise creer, pero ahora si creo, ahora si sé que esto es verdad, Señor, sácame de aquí aunque sea un momento!". E igualmente los gusanos recorrían todo su cuerpo, entraban por sus ojos, salían por la nariz, entraban por su oídos y salían por su boca, y el trataba de despegar sus manos de aquella pared y trataba de quitárselos pero, él no podía quitárselos, y este hombre gritaba tan terriblemente y le pedía misericordia a Dios, y le decía una y otra vez que por favor lo sacara de aquél lugar, lo más importante de este hombre era que habían al rededor de él unos demonios, que le asaeteaban todo su cuerpo, y los destruían, estos demonios eran muy parecidos a unos muñecos que hay aquí en la tierra, que se llaman "los jordanos". Estos muñecos en el infierno ya no eran muñecos ni se veían tan tiernos, sino eran demonios en su ese!
ncia, eran de un metro más o menos de grandes, tenían los dientes filudos y escurrían sangre por su boca, sus ojos eran totalmente rojos y asaeteaban con una furia a este hombre ya todas las almas que estaban ahí. Cuando yo vi esto le dije el Señor: "Señor, como es posible que haya un muñeco en la tierra igual a este demonio que hay aquí en el infierno?". El Señor me dijo que éste, era un espíritu de tristeza, y seguí tomada de la mano del Señor por aquél lugar, mirando tantas almas y tantas personas que extendían sus manos huesudas hacia Él y le pedían misericordia, cuando caminábamos se hacía un piso en aquel lugar, por que era un fango totalmente por donde íbamos, de un momento a otro fije mi mirada en una mujer que empezó a gritar apenas vio al Señor en aquél lugar. Esta mujer gritaba terriblemente y extendía sus manos y le decía:"Señor, ten misericordia de mí!, sácame de este lugar!, aunque sea un segundo Señor!". Esta mujer estaba totalmente desnuda, todo su cuerpo es!
taba lleno de barro, su cabello estaba sucio, y en medio de su!
cuerpo
subían y bajaban gusanos, y ella con su mano se los quitaba, pero donde se los quitaba se le multiplicaban aún más, eran unos gusanos de 15 a 20 centímetros, dice la palabra del Señor en Marcos 9:44 "Donde el gusano de ellos nunca muere y el fuego nunca se apaga". Allí pudimos ver esta escena, como los gusanos comían sus carnes con violencia, y esta mujer gritaba terriblemente y tenía una placa en su pecho incrustada, el fuego no la quemaba, el fuego no la derretía, y esta placa decía: "Estoy aquí por fornicaria". Igualmente esta mujer aquí tenía que fornicar en el infierno, y tenía que hacerlo con una serpiente gruesísima con unos punzones hacia afuera de unos 15 a 20 centímetros, se le penetraba por su parte baja y le subía hasta el cuello, esta mujer cuando la serpiente entraba gritaba terriblemente, y era cuando más pedía misericordia y le pedía a Jesús que la sacara de allí y esta mujer decía: "Señor, estoy aquí por fornicaria, hace 7 años que estoy en este lugar, morí !
de sida, tenía 6 amantes, y estoy aquí por fornicaria". Y tenía que hacerlo una y otra vez, una y otra vez, no tenían descanso, ni de día ni de noche, esta mujer trataba de extender sus manos esqueléticas hacia el Señor. Y el Señor lo único que le dijo fue: "Blanca, es tarde para ti!, gusanos serán tu cama y gusanos te cubrirán". Cuando el Señor pronunció estas palabras, una cobija de fuego la cubrió y ya no la volví a ver más. Seguíamos por aquél lugar caminando y mirando a miles y miles de personas, de jóvenes y ancianos que estaban en aquél lugar de sufrimiento y de tormento y llegamos a un lugar donde se veía como una piscina de fuego, y habían miles de hombres y mujeres allí, tenían en su pecho un letrero que decía: "Estoy aqui por no diezmar y estoy aquí por no ofrendar". Cuando yo vi esto le dije: "Señor, como es posible que hayan personas por esto en este lugar!". El Señor me dijo: "Sí, lo que pasa es que estas personas pensaron que el diezmo y la ofrenda no eran im!
portantes, cuando mi palabra lo muestra como un mandamiento". !
En el li
bro de Malaquías capitulo 3 versículo 8 y 9 que dice: "Robará el hombre a Dios?, pues vosotros me habéis robado, y dijisteis: en que te hemos robado?, en vuestros diezmos y ofrendas malditos sois con maldición, por que vosotros la nación toda me habéis robado". El Señor también me decía que cuando su pueblo retenía los diezmos la obra se estancaba y no se podía predicar más la palabra. Y había miles de hombres y mujeres ahí que sufrían, yo creo que mil veces más que las personas que estaban allí, por que ellos conocieron de la palabra de Dios.
Seguíamos caminando con le Señor, el Señor me permitió ver a un hombre, a este hombre solo lo podía ver de su cintura para arriba y empecé a tener una visión de como el había muerto. Empecé a ver a Rogelio en un carro, una persona se le acercó y le habló la palabra de Dios y le regaló un Nuevo Testamento, y el como si nada siguió por su camino, sin saber que a unos pocos minutos de su viaje su carro se iba a volcar por un abismo y Rogelio tendría que morir, este Nuevo Testamento se le abrió en el libro de Apocalipsis 21:8 donde dice:"Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago de fuego que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda".
En el momento que Rogelio leyó este versículo Rogelio murió y llegó al infierno, este hombre hacía un mes que estaba en este lugar, aún tenía carne en su rostro, pero igualmente sufría como muchos de los que están ahí, este hombre de pronto no sabía el porqué estaba allí, pero yo creo que fue la única y la última oportunidad, que este hombre tuvo para aceptar al Señor, así como muchos han tenido la oportunidad de aceptarlo. En este día te invito a que abras tu corazón a Jesús, que Él es el camino la verdad y la vida, y que por medio de Él solamente podemos ir al Reino de los Cielos, y que el Señor Jesús también nos pide que sigamos su camino en santidad y honor.
Que el Señor te bendiga.
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--- (Cuarto testimonio) ---
Dios les bendiga hermanos, en el momento en el que el Señor me tomó de su mano, pude ver que estaba parada sobre una roca, mire atrás y vi que había un ángel tras nosotros, y comenzamos a descender en ese túnel oscuro a una velocidad indescriptible y en un tramo del camino yo volteé a mirar y vi que ese ángel ya no estaba, me llené de mucho más temor y miré al Señor y le dije: "Señor donde está en ángel?, por que no viene tras nosotros?" y Él me dijo: "Es que el no puede entrar a donde tú y yo vamos". Continuamos descendiendo y nos detuvimos en un lugar como cuando se detiene un ascensor y se abrieron varios túneles y tomamos por aquél del que les hablaba mi hermana Sandra, en donde la gente estaba tomada de grilletes en sus manos, en donde estaban colgados de sus cráneos y vi que era una pared interminable, había millones y millones de personas que tenían gusanos que caminaban por todo su cuerpo, pero vi enfrente y vi que había una pared exactamente igual, yo dije: "Señor!,!
tantas personas en este lugar!" Y vino a mi mente una palabra que para entonces no conocía, y el Señor me dijo: "Es que el Seol, es insaciable, el infierno es insaciable". Y salimos del túnel y llegamos a aquél lugar al que llamamos "Valle da Pailas (calderos)". Estas pailas estaban rebosando de un lodo que hervía y comenzamos a acercarnos a una de ellas, y a la primera persona que pude ver de cerca fue a una mujer. El Señor fijó su mirada en ella, mientras que ella subía y bajaba en ese lodo que hervía, pero cuando Él fijó su mirada ella se quedo suspendida como hasta la cintura, y el Señor la miró y le dijo: "Mujer, como te llamas?". Y ella le dijo: "Me llamo Rubiela". Yo veía que esta mujer tenía su cabello lleno totalmente de aquél lodo que hervía, carne colgaba de sus huesos ya ennegrecidos por el fuego, entraban gusanos por las cuencas de sus ojos, salían por su boca, entraban por su nariz, salían de sus oídos y por donde no podían entrar, sencillamente abrían un hue!
co, le causaban tal dolor!, esta mujer miraba desesperadamente!
al Seño
r y le decía:"Jesús, ten misericordia de mí! Sácame de este lugar!, ten misericordia de mí!, yo ya no puedo más!, que pare ya Señor, yo ya no puedo más!,ten misericordia de mí!". El Señor le pregunto a esta mujer por que estaba ahí. Ella le dijo: "Señor, estoy aquí por vanidad". Y eso mismo era lo que decía aquella placa que tenía incrustada en su pecho, ella decía que tenía en su mano un frasco, yo miraba un tarro común y corriente, ella veía un perfume lujoso, y ella tenía que tomarlo y aplicar ese ácido que hervía, en todo su cuerpo, y el momento en que lo hacía toda su carne se derretía y gritaba desesperadamente y decía: "Jesús! ya no puedo más!, ten misericordia de mí!, sácame de aquí aunque sea un segundo!, ten misericordia de mí!".
Yo no estoy diciendo que es pecado aplicarse un perfume. El Señor nos dijo que esta mujer estaba ahí por su perfume, la palabra de Dios nos dice en Deuteronomio 5:7 "No tendrás Dioses ajenos delante de mí, dice El Señor", esta mujer estaba allí por que puso en primer lugar su vanidad. Por que el primer lugar en su vida eran sus perfumes, su arreglo personal, pero Jesús es Rey de Reyes y Señor de Señores, Él debe ser el primero, el segundo , el tercero en tu vida, por eso, es que esta mujer estaba allí, por haber puesto en primer lugar su vanidad.
El Señor la miró con tristeza y le dijo:"Rubiela, es tarde para tí, gusanos serán tu cama y gusanos te cubrirán". En esos momentos de levantó una cobija de fuego que la cubrió totalmente, mientras que se consumía en aquella paila , gimiendo desesperadamente de dolor.
Nos fuimos alejando de aquél lugar y comenzamos a acercarnos a unas puertas gigantescas, que a medida que nos acercábamos se fueron abriendo, en el momento que estuvimos adentro, pudimos ver que era una caverna gigantesca y vimos hacia lo alto, luces de colores que se movían, vimos como una cámara de humo y de repente como que empezamos a escuchar música: salsa, ballenato, rock y toda esta música que se escucha secularmente en las emisoras. De repente, el Señor que es todo poderoso, hizo un movimiento de su mano y vimos millones y millones de personas que estaban colgadas con grilletes en sus manos, que estaban brincando desenfrenadamente sobre el fuego, y el Señor nos mira y nos dice: "Miren, esta es la paga para los bailadores". Ellos tenían que brincar sin poder detenerse un segundo. Si sonaba salsa , tenían que brincar al son de la salsa, si sonaba rock tenían que brincar al son del rock. Pero lo peor de todo no era eso, no era que no podían detenerse, lo peor de todo er!
a que sus zapatos no eran normales, tenían unos clavos de aproximadamente 15 centímetros de largo, que estaban atravesados hacia arriba, y tenían que brincar y brincar sin poder detenerse un segundo, aquellos que querían detenerse venían demonios con lanzas y se las enterraban y les maldecían y les decían: "Alábalo por que este es tu reino, alábalo, alábalo, no puedes detenerte, tienes que alabarlo, tienes que brincar, tienes que bailar, no puedes detenerte un segundo". Lo peor de todo en este lugar, sabes que es?, es que la mayoría de las personas que estaban ahí en este lugar, habían sido cristianos que habían muerto en una discoteca, muchas personas se preguntan y dicen: "Pero donde dice la Biblia que es malo bailar?". En Santiago 4:4 nos dice la palabra: "Oh! Almas adúlteras no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios?, cualquiera pues que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios". Y 1 era de Juan capitulo 2 versículos del 15 al 17 no!
s dice:"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo,!
si algu
no ama al mundo, el amor del Padre no está en Él, por que todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida no provienen del Padre sino del mundo, y el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre". Recuerda que el mundo pasa, esto se acaba, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre, y amigo hermano, al salir de este lugar vimos unas como pasarelas, que eran las que dividían el infierno como en secciones de sufrimiento, luego vimos sobre ellas a un espíritu, en la misma forma de un muñeco que hemos visto sobre la tierra, aquí es llamado duende, troll o gnomo. Tiene el pelo de colores, tiene cara de viejo y cuerpo de niño, no tiene sexo y además sus ojos destellan maldad. Y el Señor nos mostraba que este espíritu es un espíritu de lascivia, y el tenía una lanza en sus manos y modelaba sobre aquella pasarela como cualquier reina, como cualquier modelo, y a su paso en!
terraba la lanza en aquellas personas que se hallaban abajo de el, y les maldecía y les decía: "Acuérdate el día que pasaste por una iglesia cristiana y no quisiste entrar, acuérdate del día que te predicaron y no quisiste escuchar, acuérdate del día que te entregaron un tratado y tu lo tiraste". Y ellos trataban de taparse lo que les quedaba de oídos y le decían: "Cállate!, cállate! no me digas más!, no quiero saber más!, cállate!". Pero ellos se gozaban, ellos se deleitaban en su dolor.
Continuamos caminando con el Señor, y mientras la gente gritaba y gemía pidiendo misericordia, escuchamos aun hombre que clamaba aún más fuerte que todos los que se hallaban ahí, y este hombre comenzó a clamar diciendo: "Padre!, Padre ten misericordia de mí!". El Señor no iba a detenerse con este hombre, pero cuando le llamo Padre, Él se estremeció y lo volteó a mirar y le dijo: "Padre?, tú me llamas Padre?, no!, yo no soy tu Padre, ni tú eres mi hijo, por que si fueras mi hijo estarías conmigo en el Reino de los Cielos, vosotros sois hijos de vuestro padre el diablo". En ese momento se levantó una cobija de fuego y lo cubrió totalmente.
Y el Señor nos contaba la historia de este hombre, y nos decía que el le llamaba Padre por que él le había conocido, que era un hombre que había asistido a la iglesia, al cual le había hablado por su palabra, al que le había dado mil promesas. Y nosotros le dijimos: "Señor pero entonces que pasaba!?". El Señor nos dijo: "Es que el, vivía una vida doble, era uno en su casa y otro en la iglesia, el decía bueno, pues como aquí cerca no vive ni el pastor, ni ningún hermano, yo puedo hacer lo que quiera".
Pero se le olvido que los ojos de Dios están puestos sobre nuestros caminos, y que nadie puede burlar al Señor. La palabra de Dios nos dice: "No os engañéis , Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare eso mismo segará".
Este hombre estaba sufriendo mil veces más que cualquier persona en el infierno, estaba pagando una doble condenación, la condenación por su pecado, y la condenación por haber creído que al Señor se le podía burlar.
El pueblo hoy en día se ha acostumbrado a jerarquizar el pecado, acostumbramos a decir, que es más pecador, el ladrón y el violador, el homosexual, que el mentiroso y que el chismoso, pero ante los ojos de Dios, estos pecados pesan lo mismo. Y la Biblia nos dice, la palabra de Dios nos dice que la paga del pecado es muerte, que el alma que pecare, esa morirá.
Amigo hermano, yo te invito hoy que Jesús está extendiendo su mano, está extendiendo su misericordia en tu vida, tu te arrepientas, la palabra de Dios nos dice que el que se arrepiente y que se aparta de su pecado alcanzará misericordia. Y es mejor creer ahora, que esperar para comprobar después.
Dios te bendiga.
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--- (Quinto testimonio) ---
La palabra de Dios dice en el libro de Romanos 6:23 "Por que la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro".
Cuando descendimos a aquél lugar comencé a experimentar el dolor y el sufrimiento de lo que es la muerte, y estaba muy asustado por lo que estaba viendo. Comencé a darme cuenta que había muchas personas ahí, y cada uno gritaba y gemía. Veíamos como hacia lo lejos se veían unas tinieblas. Pero el Señor con su presencia, comenzó a disipar estas tinieblas en aquél lugar, cuando seguimos caminando y escuchábamos los gritos y lamentos de miles y miles de personas que gritaban al unísono y pedían que el Señor los sacase de aquél lugar, en ese momento comenzamos a darnos cuenta de que había muchas personas ahí, comenzamos a sentir un gran dolor por que veíamos que el Señor también sufría cada vez que veía a estas personas. Muchos les gritaban y le decían: "Señor!, permítenos salir aunque sea un segundo, un instante de este lugar!, permíteme salir!". Muchas veces el Señor les decía y les preguntaba: "Pero para que quieres salir de este lugar?" y ellos decían: "Por que quiero ser sal!
vo!, por que quiero arrepentirme y ser salvo!". Pero ya era tarde para ellos, y querido hermano que me escuchas, recuerda algo, la oportunidad es para ti y para mí, ahora es cuando nosotros debemos decidir para dónde queremos ir, a un lugar eterno de salvación o a un lugar eterno de condenación.
Comenzamos a caminar y me di cuenta como se hacía un piso debajo de nuestros pies y cuando ya pasábamos este piso se caía, y un fango que hervía y hervía y un fuego que salía de ese fango y un olor que despedía muy profundo que empezaba a trastornar nuestro cuerpo, nos causaba náuseas el sentir este olor, y el grito de muchas personas, de muchos lamentos de muchas personas, hacia a lo lejos comencé a darme cuenta como un hombre se suspendía estaba a la altura de su cintura y cuando sacaba sus manos como se caía la piel de sus huesos y dentro de él, se veía un humo gris, y mis compañeros y yo le preguntamos qué es ese humo gris? que se ve dentro del cuerpo de ellos. Y el Señor nos decía: "Ese humo gris es su alma, que ha quedado atrapada en un cuerpo de pecado". Como lo dice Apocalipsis 14:11 "Que el humo de sus tormentos sube por los siglos de los siglos y no tienen reposo ni de día ni de noche".
En aquél lugar comenzamos a darnos cuenta de muchas cosas que habíamos ignorado durante mucho tiempo de aquí de la tierra. Que aquí es donde sabemos a dónde vamos a ir, a un lugar eterno de salvación o de condenación. Seguimos caminando tomados de la mano del Señor y nos dimos cuenta que el infierno está dividido en diferentes secciones de sufrimientos. Y fuimos a un lugar en donde había muchas mazmorras. Y veíamos a unas almas que estaban en ese lugar atormentadas por unas clases de demonios, y estos demonios atormentaban a estas personas y ahí se burlaban de ellas y le decían: "Maldito ahora si alaba a Satanás, alábalo, ahora si, sírvele como le servías en la tierra". Y ellos sufrían por que aún el castigo, los gusanos, el fuego que los consumía, un ácido que les consumía toda su piel, allí los atormentaba.
Comenzamos a ver en una de estas mazmorras a dos jóvenes, dos jóvenes que estaban allí y tenían en sus manos unas dagas y comenzaban a apuñalearse y el uno al otro se decían palabras, y se maltrataban y se injuriaban de una forma, y se decían : "Maldito! por tu culpa yo estoy en este lugar!, por que tu hiciste que yo llegase a este lugar de tormento!, por que tu cegaste mi vida! y no me permitiste conocer al Señor!, no me permitiste recibirlo, por que muchas veces cuando tuve la oportunidad, tu me decías que no, y por eso ahora yo estoy en este lugar de tormento!, atormentado de día y de noche". En ese momento comenzamos a ver una visión de la revelación que el Señor nos estaba dando y comenzamos a ver a estos dos jóvenes como un día estaban divirtiéndose en una taberna, y en un momento que tuvieron de embriaguez comenzaron a discutir y tenían una disputa, una contienda ahí entre ellos, uno saco una botella y el otro sacó una navaja, y comenzaron a pelear en ese momento y co!
menzaron a luchar, cuando en ese momento comenzaron a apuñalearse el uno al otro hasta que acabaron con sus vidas, y esa misma escena que vivieron allí en la tierra la tenían que estar repitiendo allí en aquél lugar, y lo terrible que aún venía un recuerdo a ellos que aquí en la tierra ellos se conocían y se estimaban como dos amigos, como dos personas que se habían conocido desde muy niños y se habían estimado como hermanos. Pero déjame decirte amigo y hermano, que amigo solo hay uno y se llama Jesús de Nazaret, ese amigo verdadero, ese amigo fiel, que realmente esta en todos los momentos, caminamos con el Señor y comenzamos a darnos cuenta, allí en aquellas mazmorras a una mujer que estaba allí revolcándose en un fango, su cabello todo desordenado, y veíamos como allí en aquél fango en esa mazmorra veíamos como una serpiente se enrollaba en su cuerpo y comenzaba a introducirse por sus partes bajas y tenían una relación. Allí las personas, los hombres y las mujeres que sie!
nten en la fornicación, que viven la fornicación aquí en la ti!
erra, ta
mbién en el infierno lo van a vivir, pero allí van a hacerlo con serpientes, y esas serpientes tenían unos punzones como de unos 15 centímetros de largo y entraba por su cuerpo y comenzaba a destruir todo su cuerpo, comenzaba a destruir todo su cuerpo en ese momento, y comenzábamos a escuchar como ella gritaba y gemía de dolor, le decía al Señor: "Señor que pare ya! , no quiero mas este sufrimiento!, no quiero más este sufrimiento que pare ya! por favor!!". Y veíamos como esa serpiente se introducía y destruía todo su cuerpo, y gritaba y se lamentaba: "Ya no lo vuelvo a hacer!, ya no quiero mas! que pare! que pare por favor!, ya! no quiero mas!". En ese momento nosotros tapamos aún nuestros oídos, pero no podíamos dejar de oír lo que ella decía y gritaba, y tapábamos aún más nuestros oídos y no queríamos seguir escuchando ni viendo y le decíamos al Señor: "Señor ya no mas!". Pero el Señor nos decía: "Es necesario que veas para que cuentes a mi pueblo, por que mi pueblo, por !
que mi pueblo esta siendo destruido, por que mi pueblo esta ignorando la verdadera salvación, el verdadero camino hacia la salvación".
Seguimos caminando y hacia lo lejos comenzamos a ver un valle gigantesco, un mar inmenso, un lago gigantesco allí, pero de dolor, de sufrimiento, de una lava que hervía con hervor de fuego como dice la Palabra de Dios, y como allí miles y miles de personas que sacaban sus manos, y aún había muchos demonios que sobrevolaban este lago y los hundían con unas lanzas en forma de "S", y les decían y se burlaban de ellos y les decían: "Maldito, ahora si!, alaba a Satanás, ahora si! alábalo!, ahora si sírvele! como le servías en la tierra". Y podíamos ver muchas personas allí y veíamos muchas escenas de personas allí, pero aún así nosotros nos sentíamos atemorizados, nos tomábamos de las manos, por que nosotros sentíamos que si nos soltábamos de la mano del Señor nos podíamos quedar en aquél lugar, nosotros estábamos asustados y aterrorizados por lo que estábamos sintiendo en ese momento, y vimos hacia lo lejos a un hombre que estaba suspendido en la mitad de aquél lago, y a este ho!
mbre se le veía en su rostro un dolor, además del sufrimiento que sentía, había dos demonios que sobrevolaban su cuerpo allí, y estos dos demonios tomaban y punzaban su cuerpo y llegaban y le sumergían las lanzas y sacaban sus costillas, y estos dos demonios se burlaban de él y reían, y él sentía, y el Señor nos mostraba a ese hombre con ese sufrimiento que sentía, pero dentro de él había un sufrimiento como el del rico de la historia, allí el también estaba atormentado por el recuerdo de que su familia podía llegar también a aquél lugar de tormento, que su familia podía estar allí también, y que tuvo la oportunidad de haberles hablado pero que nunca se preocupó por darles un mensaje de salvación para que no llegaran a este lugar de tormento, allí el se recordaba que había habido una oportunidad para todos ellos, y que él había sido una persona importante para llevar este mensaje pero ignoró esto, y estaba preocupado por sus hijos y por su esposa, aquí en aquel lugar, eso l!
o atormentaba, y aún estos demonios venían y le amputaban sus !
brazos y
el caía en este fango, caía en este fango que hervía con fuego de azufre, que hervía y el se revolcaba del dolor por que este fango le quemaba toda su carne, comenzaba a desprenderse su carne y se consumía en este fango y comenzaba a quedar un cuerpo cadavérico, y el comenzaba a salir , y comenzaba a retorcerse como una serpiente para poder salir de allí, y venían los demonios y lo hundían y lo metían más hacia este fango allí en aquél lugar.
Después de esto comenzamos a ver hacia lo lejos una serie de demonios que estaban allí, y vi algo que me cautivaba y me di cuenta que uno de estos demonios estaba sin un ala y le preguntamos al Señor: "Señor, por que a este demonio le falta un ala?". El Señor nos decía: "este demonio fue lanzado para un propósito aquí en la tierra, pero este demonio no cumplió su cometido y así fue lanzado nuevamente al infierno por un siervo de Dios y Satanás vino y lo castigó y fue quitada y amputada esa ala". En ese momento entendimos y comprendimos que nosotros tenemos poder y autoridad para echar fuera demonios para echar fuera toda potestad, todo principado. Querido amigo que me escuchas, este testimonio no es para condenación sino para salvación, para que te des cuenta en que condición tu estas delante de Dios para salvación y no para condenación, querido amigo por favor en este momento, coloca tu corazón delante de Dios y presenta tus pecados, para que si llegase a venir en este mome!
nto el Señor, tu te fueras con Él, y no te fueras a este lugar de tormento, por que allí es el lloro y el crujir de dientes, allí es cuando vamos a entender verdaderamente por qué Dios pagó un precio en la Cruz del Calvario. Allí había muchas personas condenadas y aún ignorando que ellos habían sido condenados por una serie de pecados que ellos creían que no era pecado. Querido amigo, examínate!, examínate!, no crea que la mentira, el robo, la vanidad, todo esto es pecado delante de Dios, arrepiéntete hermano!, querido amigo que me escuchas, yo te doy este mensaje para que te arrepientas y busques aún más al Señor.
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--- (Sexto testimonio) ---
Salmos 62:12 dice: "Y tuya oh Señor es la misericordia por que tu pagas a cada uno conforme a su obra".
En aquella mañana cuando el Señor nos visitó en el cuarto donde nos encontrábamos y me tomó de la mano y comenzamos a descender con mis hermanos, mi vida estaba completamente llena de temor, sentía algo que no puedo describir, solamente sabía que no podía soltarme de la mano de mi Salvador, que Él era mi vida y mi luz, que mi esperanza estaba únicamente en Él, por que si no era así yo podía quedarme en aquél lugar. Jamás pensé ir a aquél lugar, a conocer el infierno, además por que no creía que existiera, siempre pensé, aún siendo cristiana equivocadamente que podía ir a un purgatorio, sin embargo Dios mostró a mi vida esta realidad, en aquél momento cuando llegamos al infierno, sólo sé que este lugar tembló y que todos los demonios salieron a esconderse por que no había ninguno que pudiera resistir la presencia de Jesús.
Escuchamos por un momento que todas las almas aumentaron su clamor por que todas conocían que en ese día estaba Jesús de Nazaret, todos sabían que el era el único que podría tal vez sacarlos de ese lugar, tenían esa esperanza, aunque realmente no fuera cierta.
Y fue así como comenzamos a caminar de la mano de Jesús, y llegamos a la sección de los fornicarios. Allí Jesús fijó su mirada sobre una mujer, esta mujer estaba totalmente sumergida en el fuego, pero cuando Jesús le miró comenzó a salir del fuego, aunque su sufrimiento no paraba; nosotros comenzamos a ver a aquella mujer completamente desnuda, podíamos ver cada una de sus características físicas, su cuerpo estaba completamente sucio y maloliente, su cabello estaba alborotado, despeinado, y tenía como una lava amarillenta verdosa encima, ya no tenía ojos, sin embargo a través de las cuencas de sus ojos podía vernos, y ya sus labios se caían a pedazos mientras estaba allí, gimiendo y gritando del dolor, ya no tenía orejas, sino solamente su orificio, podíamos ver como con sus manos ennegrecidas y huesudas trataba de componer la carne que caía de su rostro tomándola del fuego y poniéndola una vez más en su cara, pero esto le producía mayor dolor aún, entonces ella se estremecí!
a aun más y gritaba aún más, sus lamentos parecía que comenzaban pero que no tenían fin, podíamos ver su cuerpo lleno de gusanos también y una serpiente enrollada en su brazo, muy grande, demasiado ancha que tenía punzones alrededor, esta mujer tenía taladrado el 666 el número de la bestia del cual nos habla la palabra en Apocalipsis, tenía una placa en un material muy extraño, no lo conocíamos, no lo podíamos distinguir, sin embargo veíamos que este material no se consumía con el fuego y que esta placa no se movía por ningún motivo sino que permanecía fija en su pecho, esta placa estaba escrita en un idioma extraño, pero nosotros podíamos entender en ese momento lo que decía en ella, en esa placa, decía: "Estoy aquí por fornicaria". Cuando Jesús la vio le dijo: "Helena tú por qué estás aquí en este lugar?". Elena mientras hablaba con Jesús se retorcía, se retorcía y gritaba a causa del dolor que le producía su castigo. Y le dijo Helena: "Señor estoy aquí por fornicaria". Y!
comenzó a pedirle perdón a Jesús una y otra vez. Sin embargo !
en un mo
mento comenzamos a ver la historia de su muerte; Helena se encontraba teniendo una relación sexual con uno de sus amantes, por que creyó que el compañero con el que ella vivía había salido de viaje, pero el volvió a su casa, la encontró con su amante, entonces se fué hacia la cocina y tomó un gran puñal enterrándoselo en la espalda de esta forma Helena murió y fue conducida hacia el infierno de la misma forma como había muerto desnuda, así mismo se veía en el infierno.
En el infierno todas las cosas se materializan, y podíamos ver aún presente ese puñal clavado en su espalda, que le producía un gran dolor ahí a Helena, para ese entonces ella llevaba 7 años en este lugar, recordaba uno a uno de los instantes de su vida, recordaba cada momento de su muerte, recordaba también que un día tal vez le habían predicado a ese Jesús que ahora tenía en frente suyo, y que era el único que podía salvarla, pero ya era tarde para ella asi como para todos los que estaban ahí en el infierno. La palabra de Dios, tiene bastante claridad acerca de la fornicación. Fornicación es tener relaciones sexuales sin ser casados. 1era de Corintios capitulo 6 y verso 13 dice: "Las viandas para el vientre y el vientre para las viandas, pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios, pero el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor y el Señor para el cuerpo". Ahí mismo en 1era de Corintios 6:18 dice: "Huid de la fornicación, cualquier otro pecado que el homb!
re cometa está fuera del cuerpo, mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca". En ese momento en el que Jesús terminó su diálogo con ella vimos una gran cobija de fuego que la sumergió y no volvimos a verla, solamente escuchábamos el quemar de su carne y un gran gran gemido que no podré describir nunca.
Y seguíamos caminando con Jesús por aquél lugar, y el nos mostraba a los idólatras, a los hechiceros, a los fornicarios, a los adúlteros, los mentirosos, los homosexuales, junto con el tormento que tenían que padecer. Sentíamos mucho temor el continuar en aquél lugar, y lo único que queríamos hacer era salir pronto de él, mas sin embargo Jesús nos decía una y otra y otra vez, que era necesario que viéramos esto para que muchos creyeran, fue así como continuamos nuestro camino con el Señor, tomados mucho más fuerte de su mano a causa de nuestro temor. Y llegamos a otra sección; aquella sección realmente impactó mi vida, allí vimos a un joven, este joven tenía una edad de aproximadamente 23 años, este joven estaba suspendido hasta la cintura en medio de las llamas, no pudimos ver exactamente cuál era su castigo, pero observábamos en su frente el 666 taladrado y de igual forma una placa en su pecho que decía: "Estoy aquí por ser normal". Este joven cuando vio a Jesús extendía s!
us manos hacia Él clamando misericordia también. La palabra de Dios dice también en Proverbios 14:12 "Hay camino que al hombre le parece derecho pero su fin es camino de muerte". Cuando nosotros leímos en aquella placa "Estoy aquí por ser normal". Le preguntamos a Jesús: "Jesús pero como así?, acaso aquí en este lugar se viene por esta causa?". Y Jesús le dijo entonces: "Andrés por qué estas en este lugar?". Y Andrés le dijo: "Jesús, mientras vivía en la tierra, yo pensaba que solamente robar y matar eran pecados y por eso nunca me acerqué a ti. Salmos 9:17 dice: "Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios". Andrés se equivocó en gran manera, al clasificar el pecado como muchos lo hacen en la actualidad. Jesús dice en su palabra: "La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna". Y cuando nos habla de pecado no lo clasifica. Andrés tuvo la oportunidad de conocer a Jesús por que el mismo lo reconocía, pero el desaprovechó !
esa oportunidad que Dios le había dado, tal vez tuvo miles y m!
iles de
oportunidades más, de volver su rostro a Él pero, nunca quiso, por eso se encontraba en ese lugar. También una gran cobija de fuego le sumergió y no volvimos a verle. Seguimos ahí caminando con Jesús y veíamos hacia lo lejos algo que caía como bultos, pero al acercarnos nos dimos cuenta que eran personas que estaban cayendo en ese momento, eran gentes que en la tierra morían en ese momento sin Cristo, y eran conducidas hacia el infierno. Vimos específicamente a un joven, este joven tan pronto cayó en aquél lugar, vinieron todos los demonios corriendo hacia él y con gran violencia comenzaron a destruir su cuerpo, inmediatamente se comenzó a llenar de gusanos, mientras esto sucedía este joven decía: "No! que esto!?? que pare ya!, yo no quiero estar en este lugar!, esto debe ser un sueño, sáquenme de aquí!!, yo no puedo estar en este lugar!". El ni siquiera se había dado cuenta que acababa de morir sin Cristo, y que se había ido a una eternidad sin Él. Y entonces los demonios s!
e burlaban de él y continuaban atormentando su cuerpo, y se comenzó a hacer inmediatamente el 666 en su frente y apareció de inmediato la placa en su pecho, y aunque no pudimos ver por qué motivo había ido allí a ese lugar, si sabemos que este joven nunca más pudo salir de allí. El Señor nos decía que el tormento de todas estas personas aumentaría mucho más en el día del Juicio, y si ahora sufren de una forma incalculable, no me puedo imaginar como será luego del juicio. En aquél lugar no vimos niños, solo miles y miles de jóvenes, habían hombres y mujeres, con rasgos de muchas nacionalidades, sin embargo allí ya no existía diferencia de clase social, ni de ningún otro tipo. Lo único que todos querían era salir de ahí de ese lugar, querían que su tormento parara tan solo por un segundo como el rico de la historia, o que tal vez la punta de su lengua fuera mojada con agua para refrescar su sed intolerable, pero ya esto no podía ser posible, por que ellos eligieron la eternid!
ad sin Dios, Dios nunca envía a nadie al infierno, cada uno es!
atraído
conforme a sus obras. Gálatas 6:7 dice: "No os engañéis Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará". Hoy tu tienes la gran oportunidad de cambiar tu destino eterno. Hoy tienes a Jesús y dice la Biblia que mientras hay vida hay esperanza. Hoy tu tienes la vida, no la desaproveches, puede ser la última oportunidad.
Dios te bendiga.


Revelación del Cielo
--- (Primer testimonio) ---
La Biblia dice en 2da de Corintios 12:2 "Conozco a un hombre en Cristo, que hace 14 años, si en el cuerpo no lo sé, si fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe, fue arrebatado hasta el tercer cielo, y conozco a tal hombre, si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé Dios lo sabe, que fue arrebatado al paraíso donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar".
Nosotros nos encontrábamos en el cuarto donde comenzamos la experiencia al comienzo y El Señor entra nuevamente de una manera poderosa, Su presencia lo lleno todo, Su presencia lo iluminó todo el cuarto, aquél lugar se lleno de Su gloria, era hermosísimo estar delante de Él. Él nos dijo: "Hijos ahora les voy a mostar mi Reino, les voy a mostar mi gloria". Y nosotros inmediatamente nos tomamos de las manos y nosotros comenzamos a subir, yo miré hacia abajo y vi que estábamos saliendo de nuestro cuerpo, y nosotros ya estábamos vestidos de unos mantos blancos, pero nuestros cuerpos quedaron ahí. Y nosotros comenzamos a subir, fue a una velocidad muy grande, e inmediatamente llegamos a un par de puertas, que era la entrada al reino de los cielos, nosotros estábamos maravillados por lo que nos estaba ocurriendo, pero Jesús el Hijo de Dios, estaba ahí con nosotros. Había dos ángeles, cada uno tenía 4 alas y comenzaron a hablarnos, pero nosotros de repente no entendíamos lo que ell!
os nos decían, su lenguaje era muy distinto al de nosotros, ni siquiera era un idioma parecido a los de la tierra, pero estos ángeles comenzaron a darnos la bienvenida al reino de los cielos y abrieron aquél par de puertas inmensas. Y nosotros entramos y nuestra vista se perdió en algo tan maravilloso, un prado inmenso, glorioso!, pero muy hermoso!, y comenzamos a ver distintas cosas, recuerdo que apenas entramos, una paz llenó nuestra alma por completo. La Biblia dice que Dios nos daría una paz que sobrepasa todo entendimiento humano. Lo primero que yo vi fue un venado, y le pregunté a una de mis compañeras: "Sandra, usted está viendo lo mismo que yo veo?". Ella ya no estaba llorando ni gritando como cuando vimos el infierno, ella me miró sonriendo y dijo: "Si!, Esaú estoy viendo un venado!". Con esa palabra pude entender y pude confirmar que era real, ciertamente estábamos allí en el Reino de los Cielos!, y aquel horror del infierno se nos olvidó por completo, estábamos a!
llí gozando de la gloria de Dios, entramos y pudimos acercarno!
s hasta
donde estaba aquél venado y detrás de aquel venado había un árbol, un árbol inmenso! que estaba en el centro de aquél paraíso. La Biblia dice en Apocalipsis 2 versículo 7 dice que "A todo aquel que venciere Dios le dará a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios". Este árbol es un símbolo de Jesús, por que Cristo es la vida, la Vida Eterna. Detrás de aquél árbol había un río de aguas tan transparentes, tan cristalinas como nunca habíamos visto aquí en la tierra, y nosotros queríamos quedarnos en aquel sitio, le clamábamos por muchos momentos al Señor y le decíamos: "Señor por favor, no nos saques de este lugar!!, queremos estar aquí para siempre!, no queremos volver a la tierra!". Y el Señor Jesús solamente nos decía: "Es necesario que ustedes vean y cuenten, y den testimonio de lo que yo tengo preparado para los que me aman, por que vengo pronto! y mi galardón conmigo". Nos decía el Señor, y cuando vimos aquel río salimos corriendo apresurados, a sumergirn!
os en aquellas aguas, como nos dice la Biblia, como dice la Escritura que el que cree en Cristo como dice la Palabra de su interior correrán ríos de aguas vivas. Y este río que estábamos viendo sus aguas parecían tener vida, y no sumergimos en aquellas aguas y dentro del agua y fuera de ella podíamos respirar normalmente, y aunque aquél río era muy profundo habían muchos peces de muchísimos colores y la luz dentro del río y fuera de él era normal, por que en aquél lugar en el Reino de los Cielos no vimos que la luz proviniera de algún lugar, sino que todo era muy iluminado, la Biblia dice que Cristo es la Luz de la ciudad, y de repente le preguntamos al Señor al tomar aquellos peces en nuestras manos y al sacarlos descubríamos que estos peces no morían e íbamos corriendo donde el Señor a preguntarle : "Señor Jesús, y estos peces por que al sacarlos del agua no mueren Señor?". El Señor sonreía y nos respondía diciendo: "Aquí no existe la muerte ni el dolor ni el llanto". Per!
o cuando salimos de aquél río todos salimos corriendo por much!
os lugar
es, todos queríamos tocarlo todo, experimentarlo todo, queríamos traerlo todo a casa, estábamos maravillados, las cosas que vimos en el cielo no se pueden explicar, el apóstol Pablo fue arrebatado pero el vio cosas que no pudo nunca jamás expresar por que la grandeza de ellas, la grandeza de aquellas cosas que hay en el reino de los cielos es casi que no se puede describir.
Y llegamos rápidamente a un lugar inmenso un lugar maravilloso, un lugar de muchas piedras preciosas, un lugar donde todo era de oro, o de esmeraldas o de rubíes o de diamantes, el piso era de oro puro también. Llegamos a un lugar donde había tres libros, estos tres libros eran muy grandes, el primero de ellos era un Biblia de oro, la Palabra dice en el libro de los Salmos que la palabra es eterna, que la Palabra de Dios permanece en los cielos para siempre, lo que estábamos viendo no era otra cosa sino una Biblia de oro muy grande, sus páginas, su escritura, su pasta, todo era de oro puro. El segundo libro que también pudimos ver era un libro más grande que la Biblia, este libro estaba abierto y había una ángel que estaba sentado escribiendo con una pluma en aquél libro, con el Señor Jesús nos pudimos acercar hasta donde estaba aquél ángel, y lo que pudimos ver es que este ángel estaba escribiendo todas las cosas que estaban sucediendo en la tierra, todo lo que ellos hacen,!
con el día, con la fecha y con la hora queda escrito ahí, para que se cumpla la palabra en donde dice que en aquél día los libros fueron abiertos y que todas las personas, que todos los hombres fueron juzgados conforme a todas las cosas que se hallaron escritas en aquellos libros, y este ángel estaba escribiendo todo lo que la gente hacía aquí en la tierra, sea bueno o sea malo. Nos apartamos hasta donde estaba el tercer libro, y este libro era más grande aun que el libro de los "Hechos", y estaba cerrado pero nos acercamos hasta donde estaba aquel libro y pudimos tomarlo entre nosotros siete, y pudimos levantarlo por una orden del Señor, y lo bajamos sobre una columna que hay en el Reino de los Cielos. Qué maravilloso que en el Reino de los Cielos las columnas no eran como las de la tierra, sino que estas columnas eran como en trenza, eran de distintas piedras preciosas, habían algunas de diamantes, otras eran de esmeralda pura, otras eran de oro, otras tenían combinacion!
es de piedras preciosas, pero ahí pude entender, por fin pude !
comprend
er que Dios es el dueño de todo el oro y de la plata, Él dijo : "..Mío es la plata y mío es el oro". Ahí comprendí que Dios es absolutamente rico, y es dueño de todas las riquezas del mundo, ahí pude entender también que el mundo y su plenitud le pertenecen a nuestro Dios, y que Él quiere darlo a todos ellos que le pidan con fe, Él dijo: ..."Pídeme y te daré por herencia las naciones". Este tercer libro que pudimos bajar sobre aquellas columnas, al abrirlo era tan grande que para abrirlo de una página a la otra teníamos que caminar, y comenzamos a intentar leer en aquél libro por que el Señor nos decía: "Lee por que yo te doy...". Y nosotros como que no entendíamos la escritura de aquél libro, no era una escritura terrenal, no se parecía a ningún idioma sobre la tierra, era algo plenamente celestial, pero nosotros por el Espíritu de Dios podíamos entender, podíamos comprender, y de repente como que una venda se quitó de nosotros siete, y pudimos leer tan claro como leer el E!
spañol las páginas de aquél libro, y pudimos comprobar que ahí estaban escritos el nombre de nosotros siete. Este libro no era otro sino que el Libro de la Vida!, como nos dijo el Señor, al comenzar a leer descubrimos de repente que aquellos nombres no eran aquellos con los que se nos llamaba en la tierra, sino que éstos eran unos nombres nuevos, para que se cumpla lo que la palabra dice que Dios nos daría un nombre nuevo el cual nadie sabe ni conoce sino solamente aquél que lo recibe y nosotros pudimos pronunciar nuestros nombres, pero una vez que regresamos a la tierra, una vez que el Señor nos hizo descender a la tierra, aquellos nombres se borraron de nuestra mente, se borraron de nuestro corazón, por que la palabra de Dios es eterna y la Palabra de Dios tiene que cumplirse.
Amigos, la Biblia dice: ".... no permitas que nadie tome tu corona". No permitas que nadie quite o usurpe el lugar que Dios tiene escogido para ti, allí hay millones de cosas maravillosas que no pudimos nunca hablar ni poder expresar con nuestra boca, pero te digo algo, Dios esta esperando por ti, la palabra dice que aquél que persevere hasta el fin y solamente éste, éste será salvo!
________________________________________
--- (Segundo testimonio) ---
Cuando comenzamos a subir al Reino de los Cielos, llegamos a un lugar muy hermoso!, donde habían unas puertas preciosas, y ahí en esas puertas habían dos ángeles, ellos comenzaron a tener un diálogo, pero este diálogo era en un idioma angelical, no podíamos entender lo que se decían, pero el Espíritu Santo que iba con nosotros nos permitió entender estas cosas que decían, nos estaban dando la bienvenida por el poder haber llegado a este lugar. Cuando estuvimos ahí en esas puertas el Señor Jesucristo, colocó sus manos sobre estas puertas y abrió. Nosotros no hubiéramos podido entrar hacia ese lugar, sino hubiera sido por que íbamos de la mano del Señor.
Comenzamos a apreciar todo lo que había allí en aquél lugar, nuestros ojos se maravillaban de todo lo que estaba en aquél lugar, comenzamos a ver un lago gigantesco, un árbol que estaba allí plantado, este árbol era el árbol del que habla la palabra de Dios, que es el árbol que va a estar allí, el árbol de la Vida, después de esto nos dirigimos hacia allí donde estaba este lago, y ahí en el lago comenzamos a ver que debajo del agua se movían unos peces, era tanta la maravilla que estábamos viendo que mis compañeros y yo decidimos sumergirnos debajo del agua, comenzamos a nadar debajo del agua, comenzamos a ver como muchos peces se movían de un lado hacia otro y nos acariciaban, estos peces no huían de nosotros como normalmente lo sentimos aquí en la tierra, como lo vemos, sino que allí la presencia del Señor les daba la tranquilidad para que ellos viniesen hacia mí por que no les íbamos a hacer ningún daño, fue tanta la maravilla que yo tome uno de estos peces en mis manos y!
lo saque y me di cuenta como éste se quedaba quietecito allí apreciando la presencia del Señor, lo puse nuevamente en el agua y hacia lo lejos comencé a darme cuenta que habían unos caballos blancos como dice la palabra de Dios en Apocalipsis 19:11 que el que lo va a montar se va a llamar Fiel y Verdadero, estos caballos en donde el Señor va a venir a arrebatar a su pueblo a su iglesia, y yo me dirigí hacia estos caballos y comencé a acariciarlos, y el Señor me acompaño y me permitió que montara en uno de esos caballos, cuando comencé a cabalgar en uno de estos caballos comencé a sentir por primera vez algo que nunca en aquí en la tierra había sentido, comencé a sentir por primera vez, la paz, la libertad, el amor y la santidad que se vive allí en aquel lugar tan precioso, comencé a disfrutar de todo lo que podían ver mis ojos, comencé a disfrutar de ese hermoso paraíso que Dios ha preparado para nosotros, veíamos también la mesa que está servida que no tiene ni principio !
ni final, vimos allí las sillas que están preparadas para noso!
tros, co
menzamos a ver también unas coronas que están ahí listas! para que nosotros las poseamos, esas coronas de vida eterna, vimos allí los manjares que están servidos para que cuando lleguen las Bodas del Cordero, podamos comer de estos manjares que Dios también ha preparado para nosotros, unos seres angelicales se movían con unas telas blancas allí para preparar los mantos que Dios está preparando para nosotros, me maravillaba de todo lo que podía ver allí en aquel lugar y aún trataba de mirar a todos lados, por algo dice la Palabra de Dios que tenemos que recibir el Reino de Dios como niños, nos volvimos niños en aquél lugar, comenzamos a disfrutar de todo lo que había allí, las flores, las moradas que Dios ha preparado, Dios nos permitió entrar a estas moradas.
En ese momento nos dirigimos hacia un lugar donde había muchos niños, y el Señor en ese momento comenzó a compartir con cada uno de ellos, a jugar con ellos, comenzó a estar allí en medio de ellos y le dedicaba el tiempo suficiente a cada uno y disfrutaba con ellos, nosotros nos acercamos al Señor y le dijimos: "Señor estos niños son los que van a nacer allí en la tierra?". Y el Señor dijo: "No, estos niños son los que son abortados en la tierra". En ese momento me estremecí, por que dentro de mí había algo que me estremecía, algo que yo había hecho en el pasado, en el tiempo que yo no conocía el Señor compartí con una mujer y en ese tiempo ella quedó embarazada, en ese momento yo no sabía que hacer, le pedía a ella que me diera un tiempo para tomar una decisión, paso el tiempo y cuando fui a tomar una desición y decírsela a ella ya había sido muy tarde, por que ella ya había abortado, eso había marcado mi vida, desde ese principio aún aunque yo no había recibido al Señor, y!
o no me sabía perdonar, no me sabía perdonar ese error que había cometido en mi pasado, pero Dios iba a sellar esa herida, me permitió que entrara hacia ese lugar: "Ariel, ves a esa niña que esta allí? esa niña es tu hija". Cuando me dijo esto comencé a sentir como esa herida que había estado durante mucho tiempo allí se cerraba, me permitió que yo me dirigiera hacia ella y que ella viniese hacia mí, y yo la pudiere tomar en mis manos, pudiera ver sus ojos y pudiera escuchar de su boca una palabra que me dijo: "Papá". Comencé a comprender y a sentir que Dios había extendido su misericordia y que me había perdonado, y que yo tenía que aprender a perdonarme a mí mismo.
Querido amigo que me escuchas, yo te quiero decir algo, Dios ya perdonó tus pecados, ahora tienes que aprender a perdonarte a ti mismo, le doy gracias a Dios por permitirme contar este testimonio y llevar esta palabra a cada uno de ustedes. Señor Jesucristo te doy la honra y la gloria, por que este testimonio es del Señor, el Señor nos permitió recibir esta revelación, espero que cada uno de mis hermanos que me escuchó reciba la bendición de este testimonio y las lleve a muchos lugares.
Que el Señor te bendiga!
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--- (Tercer testimonio) ---
"Quitará Dios toda lágrima de los ojos de ellos y ya no habrá muerte ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor, por que las primeras cosas pasaron". Cuando nosotros llegamos se abrieron estas puertas grandes y empecé a mirar un valle de flores preciosísimo, que su aroma era exquisito, empezamos a caminar y cuando entramos empezamos a sentir una libertad, algo que tal vez nosotros no habíamos sentido o experimentado aquí en la tierra, empezamos a sentir una paz, algo que invadía todo nuestro corazón, unas ganas de libertad, y seguíamos caminando pero empezamos a ver estas flores, estas flores eran preciosas, eran únicas, cada pétalo era diferente, cada pétalo era genuino cada pétalo tenía un color único y le dije dentro de mi corazón a mi Señor que quería tener una flor de estas, simplemente el Señor con sus gestos y con su boca nos dijo que si, nos acercamos a ella y empezamos a jalar esta flor, y la empezamos a jalar y nada
le sucedía pero tampoco salía de la tierra, pero seguía intacta, no se le dañaban los pétalos, ni se le dañaban las hojas, simplemente estaba allí, pero seguíamos jalando, pero el Señor rompió el silencio con algo que dijo, el dijo: "Aquí todo se hace con amor". Y simplemente colocó su mano y la flor se le rindió en su mano y la entregó a nosotros, seguíamos caminando allí pero aún este aroma seguía con nosotros, el aroma de este hermoso jardín, seguíamos caminando pero llegamos a un sitio, donde habían unas puertas muy hermosas, las puertas no eran lisas, no, tenían piedras preciosas incrustadas, y estas se abrieron y cuando llegamos, llegamos a un salón, había una cantidad de gente donde todos corrían con afán, todos corrían, unos llevaban sobre sus hombros como unas telas blancas, resplandecientes, otros llevaban unos hilitos de oro, otros llevaban como unas bandejas con algo sobre ellas, eran como unos escudos y todos corrían con mucho afán, y nosotros le preguntamos al !
Señor que por qué había tanto afán, que porqué todos estaban como preparando algo, el Señor hizo acercar a un joven, y este joven tenía una tela sobre sus hombros, y este hombre simplemente miró al Señor, y cuando el Señor le preguntó para qué era esa tela, el simplemente lo seguía mirando y dijo: "Señor, tu sabes para que son estas telas, estas telas son para fabricar los mantos de los redimidos, los mantos de la gran novia, en ese momento sentimos como una alegría, una paz. La palabra de Dios nos dice que "A ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio, resplandeciente, por que el lino fino son las acciones justas de los santos" Apocalipsis 19:8.
Cuando salimos de ahí sentíamos más paz, por que era precioso sentir que Dios esta fabricando algo precioso para nosotros, que el simplemente tiene el espacio y el tiempo, por que tú eres importante para Él.
Salimos de allí y nuestra vista se perdía en cada cosa, en cada detalle del cielo, cada cosa tenía como vida propia, y cada objeto que había ahí solamente daba la gloria de Dios.
Llegamos aun sitio donde había millones y millones de niños de todas las edades, cuando llegó el Señor todos los niños quisieron abrazar a Jesús, quisieron sentir más su amor, por que esa era la pasión de ellos, Jesús era la pasión de cada niño que había allí. Nosotros aún quisimos llorar de la misma alegría de que veíamos al Señor como consentía a cada uno de ellos, como les daba aún besos y como les acariciaba sus manos. Y vimos como ángeles se le acercaban a Él y traían pequeñitos, niños bebés, envueltos como en un lino y venían y se los presentaban a Él, y el simplemente los acariciaba, les tocaba su mejilla y les daba un beso en la frente y los ángeles se los llevaban, nosotros nos acercábamos hacia el Señor y le preguntamos a Él por que tenían tantos niños , si esos niños eran los que iban a mandar a la tierra, El Señor quebrantó su voz por un instante y dijo: "No, estos niños no son enviados a la tierra, son los que son abortados, los que no quieren ellos, que no quie!
ren en la tierra esos son mis niños y yo les amo". Yo incliné mi rostro y aún tembló mis voz para hacerle una pregunta, cuando yo no conocía al Señor, cuando yo no conocía la gran vida que era Él, simplemente como toda persona tenía errores y pecado, entre esos aborte, y llegó el momento que tenía que estar cara a cara con el Señor y simplemente le hice una pregunta le dije: "Señor aquí esta el bebé que un día aborté?". El Señor me dijo: "Sí". Y simplemente empezamos a caminar para un lado, y empecé a ver un niño precioso, hermoso y pequeño y al pie del niño había un ángel, el ángel miraba al Señor y el niño me daba la espalda, en ese momento el Señor me dijo: "Mira allí esta tu niño". Me quise acercar hacía él y corrí hacia él, pero el ángel con su mano simplemente me detuvo, el me mostró que tenía que escuchar al niño, y en ese instante empecé a escuchar la voz de este pequeño, el decía mirando hacia allá hacia los demás niños decía: "Ya casi viene mi papi y mi mami?". Le!
preguntaba al ángel, y el ángel mirándome le contestó y le di!
jo: "Si!
, ya casi viene tu papá y tu mamá". No sé por que tal vez escuché esta palabra, tal vez no tengo como sustentar esta palabra, pero solamente sé en mi corazón, que fue el mejor regalo que Dios me pudo dar, este nene no lo decía con odio, no lo decía con ira, no lo decía con dolor de que tal vez nosotros no le habíamos permitido nacer, simplemente esperaba, esperaba con el amor que Dios había colocado en su corazón, seguíamos caminando pero mientras que yo me alejaba de este bebé simplemente tengo en mi corazón una pequeña imagen de él, un pequeño recuerdo de él y sé que cada día tengo que esforzarme más para estar allá con él, ya tengo un motivo más, por que alguien me espera en el reino de los cielos. La palabra nos dice en Isaías 65:19 "Y me alegraré con Jerusalén y me gozaré con mi pueblo, y nunca más se oirá en ella voz de lloro y ni voz de clamor, no habrá más allí niños que mueran de pocos días". Nos trasladamos a un lugar donde habían unos montes pequeños y venía el Se!
ñor Jesús danzando y al frente de Él una multitud vestida de vestiduras blancas y alzaban sus manos con olivos, olivos verdes que al moverlos destilaban aceite. Dios tiene cosas grandes para ti, Dios ha preparado grandes maravillas y privilegios para ti, es tiempo de que coloques tu vida delante de Él.
Que Dios les bendiga.
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--- (Cuarto testimonio) ---
En el reino de los cielos vimos cosas maravillosas como lo dice la palabra de Dios en 1era de Corintios 2:9 dice :"Antes bien como está escrito, cosas que ojo no vio ni oído oyó, ni han subido a corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman".
En el momento en el que llegamos al reino de los cielos fue algo increíble y espectacular, ver tantas cosas, tanta maravilla!, de sentir la gloria de Dios allí, cuando llegamos a aquél lugar, llegamos a un lugar muy especial, un lugar donde había muchos niños, podría decir que habían millones de niños en aquél lugar, nos podíamos dar cuenta de había niños de diferentes edades, y en el cielo, estaba dividido como en secciones, veíamos que había como una especie como de sala-cuna, veíamos niños como de 2, de 3, de 4 años, y podíamos darnos cuenta que en el reino de los cielos los niños van creciendo, también nos dimos cuenta que allí en el Reino de los Cielos hay una escuela, donde a aquellos niños se les enseña la palabra de Dios, esto lo hacen los ángeles, en donde se les enseñan cánticos espirituales y como glorificar al Señor Jesús, cuando el Señor Jesús llegó a aquél lugar, nos podíamos dar cuenta de la alegría tan inmensa de nuestro Rey, de Jesús de Nazareth, aunque no p!
odíamos ver su rostro, podíamos ver como su sonrisa invadía aquél lugar, y el cuando veía a aquellos niños, los niños se abalanzaban sobre Él, y podíamos ver en medio de aquellos niños a María la madre de Jesús aquí en la tierra, era una mujer hermosa, no la vimos en un trono ni vimos que nadie la estaba adorando, sino era una mujer más, una persona más que había llegado al Reino de los Cielos, que ella aquí en la tierra tuvo que ganar su boleto para la vida eterna, era una mujer hermosa, tenía un manto blanco, en su cintura se ceñía un cinto dorado y su cabello estaba hasta la cintura, esta mujer estaba allí en medio de aquellos niños. Hemos escuchado a mucha gente aquí en la tierra que adora a María como la madre de Jesús, pero yo quiero decirte amigo, que la Palabra de Dios dice: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí". Que la única entrada para el Reino de los Cielos ese es Jesús de Nazaret, también en este lugar nos pudimos dar cuenta !
que no había sol, no había luna, y la Palabra de Dios nos dice!
en Apoc
alipsis 22:5 "No habrá allí más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol por que el Dios el Señor la iluminará". Y nos pudimos dar cuenta en aquél lugar, la gloria tan preciosa de Dios, si aún el infierno es difícil de describir, aún más las cosas celestiales, la perfección de nuestro creador. Cuando estábamos en aquél lugar lo único que hacíamos era correr, queríamos saber todo lo que había allí en aquél lugar, podíamos acostarnos en aquél prado y podíamos sentir la gloria de Dios, aquél silbido apacible, aquél viento que acariciaba nuestro rostro, era algo increíble.
En medio del cielo, en la mitad del cielo, podíamos ver una cruz inmensa una cruz en oro puro, pero esto, nosotros creemos y estamos convencidos que no era un símbolo de idolatría, sino como símbolo que a través de la cruz del Calvario, que a través de aquel sacrificio de Jesús de Nazareth, tenemos entrada al Reino de los Cielos.
Seguíamos caminando por aquél lugar, era algo fascinante poder estar a los pies del Señor Jesús, allí pudimos conocer en realidad cuál era al Dios que nosotros servíamos a ese Jesús de Nazareth, todos nosotros de pronto pensamos que allá arriba está Dios esperando a que nosotros pequemos y caigamos para Él mandarnos al infierno, pero en realidad no es así, pudimos ver la otra cara de Jesús, aquél Jesús que es amigo, aquél Jesús que cuando tu lloras Él llora al pie tuyo, aquél Jesús de amor, de perdón de misericordia aquél Jesús que nos recibe en Su mano, para ayudarnos a seguir este camino hacia la salvación. El Señor Jesús nos permitió también ver a un personaje de la Biblia, pudimos ver al rey David, aquél rey David del que nos habla la palabra de Dios, era un hombre de hermoso parecer, era alto, en su rostro reflejaba la gloria de Dios, todo el tiempo que estuvimos en aquél lugar en el Reino de los Cielos David lo único que hacía era danzar y danzar y remolinear y darle l!
a honra y la gloria a Dios.
Yo te quiero decir amigo hoy que tú estás escuchando este testimonio, dice la palabra de Dios en Apocalipsis 21:27 "No entrará en el reino de los cielos ninguna cosa inmunda o que hace abominación ni mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida".Y quiero decirte también que los valientes arrebatan el reino de los cielos.
Que Dios te bendiga.
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--- (Quinto testimonio) ---
"Por que es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el Tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo" 2da de Corintios 5:10.
Cuando estábamos allí en el reino de los cielos pudimos divisar aquella Jerusalén acerca de la cual nos habla la Palabra en Juan 14:2 "En la casa de mi Padre muchas moradas hay, si así no fuera yo no os lo hubiera dicho, voy pues a preparar lugar para vosotros".
Nosotros pudimos estar allí en esta ciudad y entrar en esta ciudad, la Palabra nos dice que su material era de jaspe pero que la ciudad era de oro puro semejante al vidrio limpio, nosotros la pudimos ver y esta ciudad realmente es maravillosa sabes, Jesús fue a preparar estas moradas para nosotros, y pudimos estar allí y pudimos entrar a esta ciudad, podíamos ver que cada una de estas moradas o casas tenían un nombre escrito enfrente de la persona a quien va a pertenecer esta casa, y esta ciudad aún no está habitada pero ya está preparada para nosotros, pudimos entrar a estas casas y ver todo lo que había allí, pero al salir olvidamos por completo lo que acabábamos de ver, lo que si recordamos es que las columnas que tienen estas moradas son contorneadas, en diferentes tipos de piedras preciosas, podíamos ver que tenían oro puro, y el oro de esta ciudad como habla la palabra es casi transparente, es demasiado brillante, si el oro de la tierra es hermoso, no se alcanza a comp!
arar con la hermosura del oro que hay en el cielo, después de esto fuimos dirigidos hacia un lugar donde había muchísimos cofres, en aquellos cofres habían lágrimas cristalizadas, y estas lágrimas son aquellas lágrimas derramadas por los hijos de Dios aquí en la tierra, pero no son lágrimas de queja, sino son esas lágrimas que tu derramas cuando estas en la presencia de Dios, son lágrimas de arrepentimiento, lágrimas de agradecimiento, Dios las tiene guardadas como un precioso tesoro allí en el cielo, así como lo menciona el Salmos 56: 8. También pudimos llegar a un lugar donde había muchísimos ángeles, y aunque en todo el cielo había diferentes tipos de ángeles, en este lugar había un tipo especial, pudimos ver que Jesús, que Dios tiene para cada uno un ángel específico y nos mostraba que este ángel nos acompaña durante toda nuestra existencia.
Y Jesús nos presentó a cada uno nuestro ángel, pudimos conocer algunas cosas de cada uno personalmente, pero el nos dijo que estas cosas no las podríamos revelar, el Salmos 91:11 dice "Pues a sus ángeles mandará acerca de tí para que te guarden en todos tus caminos".
Luego fuimos hacia otro lugar en donde habían muchos casilleros, y en aquellos casilleros habían flores, flores diferentes, habían algunas flores que estaban bastante abiertas, que eran preciosas, eran muy hermosas estaban radiantes, habían otras flores que estaban un poco decaídas, y habían otras flores que simbólicamente parecían marchitas. Y le preguntamos a Jesús que significaban todas aquellas flores y entonces Él nos dijo: "Mira, es que para mí, tú eres como una flor". Y entonces tomo una de aquellas flores que estaba resplandeciente y dijo:"Esta flor muestra el estado de tu comunión conmigo". Luego de esto la dejó allí y tomó otra de estas flores, una que estaba un poco decaída y entonces Él dijo: "Mira, sabes, esta persona está teniendo una prueba, una dificultad, hay algo que está interrumpiendo su comunión conmigo, y sabes yo que hago cuando estas flores están decaídas para que vuelvan a estar resplandecientes?". Y entonces tomándola en su mano dijo: "Riego mis lág!
rimas sobre ellas y las levanto". Y vimos como de una manera poderosa esta flor comenzó a tomar vida una vez más, y sus colores aparecieron nuevamente, luego simbólicamente tomo una de aquellas flores marchitas y la lanzó al fuego y dijo: "Mira, esta persona me había conocido y se apartó, ahora muere sin mí y es lanzada al fuego".
Cuando salimos de aquél lugar, pudimos ver que había un castillo muy hermoso, lo veíamos muy pero muy lejos, y notábamos algo particular, era que nadie se atrevía a acercarse hacia aquel castillo, y creemos que es del que nos habla la Palabra en Apocalipsis 22:1 que dice: "Después me mostró un río limpio de agua de vida resplandeciente como cristal, que salía del Trono de Dios y del Cordero".
Creemos que allí probablemente puede estar la presencia de Dios.
En el tiempo en el que tuvimos esta experiencia en el reino de los cielos, teníamos tanta alegría en nuestro corazón, sentíamos una paz como la que dice la Biblia que sobrepasa todo entendimiento, comprendimos como dice en 1 de Pedro 1:4 que hay una herencia incorruptible reservada en los cielos para todos nosotros.
________________________________________
--- (Sexto testimonio) ---
Lucas 22:30 dice la Palabra de Dios: "Para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel".
En aquél lugar maravilloso Dios os permitió observar el salón de recepciones más hermoso que nunca jamás hubiéramos pensado que existiera en alguna parte del Universo. Allí en aquél lugar vimos un trono gigantesco con dos sillas en oro puro y piedras preciosas que no existen en ninguna parte de nuestro planeta, frente aquél trono gigantesco se extendía una mesa que no tenía fin y aquella mesa estaba vestida de un mantel blanco resplandeciente, también un blanco que no hemos nunca podido ver en la tierra, y en aquella mesa había toda clase de manjares delicados, habían uvas del tamaño de una naranja, y el Señor Jesucristo nos permitió comer y disfrutar de aquellas uvas, y aún increíblemente conservamos su esencia, su sabor todavía, es algo tan grandioso, amigo y hermano que tu no te imaginas lo que hay en el reino de los cielos y lo que Dios tiene para tí, allí también en aquella mesa, Dios nos permitió ver el pan, el maná del que habla la palabra de Dios y pudimos también di!
sfrutar de ello. Muchas cosas maravillosas que no existen en nuestro planeta, nos esperan en el reino de los cielos como una herencia incorruptible, manjares delicados que no existen allí estaban, y disfrutaremos de ellos cuando estemos allá en aquél lugar, algo que nos sorprendió era que aquella mesa, de lado y lado de aquella mesa, había sillas, y en el espaldar de cada silla, había un nombre inscrito y pudimos leer nuestros nombres claramente, pero nuestro nombre ya no era el mismo que teníamos aquí en la tierra, sino que era un nombre diferente que ninguno conoce sino él mismo.
Algo que nos sorprendió y pudimos entender fue lo que dice la palabra de Dios que dice: "No os regocijéis de que los demonios se os sujetan, sino maravillaos, regocijaos de que vuestros nombres están escritos en el libro de la Vida, que están escritos en los cielos". Allí habían muchas sillas, había lugar suficiente para todos aquellos que quieran ir al reino de los cielos, también habían sillas que estaban siendo quitadas de aquella mesa, eso significa que hay almas, que hay hombres y mujeres, que hay personas que se cansaron de servirle a Dios, y que sus nombres son borrados del libro de la vida y que son quitados de las Bodas del Cordero. Dios también nos permitió ver en aquél lugar a hombres de la Biblia, personajes maravillosos que leemos en las escrituras y uno de aquellos personajes que nos asombró fue Abraham, Abraham era un anciano, pero no en su aspecto físico sino en la sabiduría que tenía, y Abraham su cabello era completamente blanco, pero eran como filamentos d!
e vidrio, como filamentos de diamante, pero lo que más nos sorprendió era que aún era más joven que nosotros, por que en el cielo todos rejuveneceremos, algo que nos sorprendió fueron sus palabras, Abraham nos dijo algo que nunca olvidaremos, el nos dio la bienvenida al reino de los cielos y nos dijo que nosotros pronto estaríamos en ese lugar por que la venida de nuestro Señor Jesucristo se aproximaba a la tierra.

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